Cuando el turismo de cercanía se vuelve plan, la brújula apunta a paisajes que se sienten lejanos sin irse demasiado. A pocos kilómetros de Buenos Aires, las lagunas ofrecen ese combo de aire libre, mate y silencio que vale oro para cortar la semana sin organizar un viaje eterno.
Ni Chascomús ni Lobos: la escapada cerca de Buenos Aires con una maravillosa laguna
Un parque con playas, fogones y deportes de agua ideal para desconectar sin planear de más.
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La isla poco conocida del norte argentino que es el paraíso de los fanáticos de la pesca
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A solo 1 hora y media: el rincón de Buenos Aires ideal para una escapada rápida sin gastar de más
Un espejo de agua y horizonte abierto: la postal bonaerense que invita a frenar el ritmo y quedarse hasta el último rayo de sol.
En esa búsqueda aparece Laguna de Gómez, un espejo de agua dulce que volvió a brillar después de una sequía durísima y se ganó un lugar en el radar de las escapadas bonaerenses. En el predio funciona el Parque Natural Laguna de Gómez, con servicios, playas y propuestas para pasar el día o estirar el descanso hasta que caiga el sol.
Dónde se ubica el Parque Natural Laguna de Gómez
El Parque Natural Laguna de Gómez queda en el partido de Junín, dentro de la Provincia de Buenos Aires. Desde la Ciudad de Buenos Aires son unas tres horas de viaje: la distancia ronda los 260 kilómetros si tomás como referencia el Obelisco.
La laguna es de agua dulce y ocupa alrededor de 6.000 hectáreas dentro de la cuenca del río Salado. Pegado a la costa se despliega un parque arbolado de más de 120 hectáreas: ahí es donde la salida se convierte en un mini mundo, con sombra, caminos internos y distintos puntos para armar base.
Qué se puede hacer en el Parque Natural Laguna de Gómez
El primer buen dato es práctico: hay baños con duchas y un circuito de puestos para resolver el día sin complicarte. En el predio funcionan proveedurías, panaderías, bares y carritos de comida; también hay venta de carnada, artículos de pesca y recuerdos turísticos. Además, sumó una unidad sanitaria, un destacamento policial y un centro de información turística abierto todos los días.
La entrada principal se reconoce rápido: el Arco de ingreso y la capilla Stella Maris marcan el comienzo. Desde ahí se abren los caminos de Los Navegantes y Los Pescadores, con fogones, mesas, bancos y áreas verdes. Para ir con chicos, hay juegos infantiles, tres playas de arena y mangrullos con guardavidas del municipio durante la temporada.
Si te mueve la adrenalina (o te tienta aprender algo nuevo), la laguna se presta para deportes náuticos: kayak, windsurf, kitesurf, remo y moto de agua. También se puede hacer parapente, cabalgatas, alquilar bicicletas, recorrer circuitos guiados o engancharse con la pesca deportiva. En el aire, la frutilla del postre la pone el avistaje de aves: más de 50 especies pasan por el parque a lo largo del año.
Para un plan completo, el Club Náutico funciona como corazón de actividades: ofrece piletas, guardería de lanchas, bajada de embarcaciones, restaurante, camping y una escuelita para los más chicos. Si preferís tierra firme, hay canchas de fútbol y vóley playero con equipamiento municipal. Y, para bajar un cambio, el Espigón (con 108 metros y una estructura que simula una vela) regala la postal: horizonte abierto, fotos fáciles y atardeceres que justifican quedarse un rato más.
Cómo ir hasta el Parque Natural Laguna de Gómez
En auto, el punto fuerte es la distancia: el viaje desde la Ciudad de Buenos Aires ronda las tres horas, ideal para salir temprano y volver de noche sin sentir que cruzaste el mapa. Ya en Junín, la señalización local te acerca al ingreso del parque, donde se abre el circuito interno de caminos y sectores.
Si no vas con vehículo, la alternativa es llegar primero a la terminal de ómnibus de Junín y hacer el tramo final con el transporte público local, el histórico Pepa, que conecta la ciudad con la laguna. Dentro del predio también se mueven taxis, una opción cómoda si vas con bolso, heladerita o equipo para pasar todo el día.
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