La tradición familiar es un legado que todos -en algún momento- recibimos. Mario Longhi y su familia, por su parte, adquirieron y decidieron seguir con una tradición gastronómica que inició en la década del 40. Hoy en día, se refleja en La Fonda del Tío, un bodegón ícono de la ciudad rionegrina de San Carlos de Bariloche que todos los días recibe -principalmente- locales y turistas.
Premiado por Taste Atlas: el restaurante argentino que tiene "la mejor milanesa napolitana del mundo"
La Fonda del Tío es un imperdible gastronómico tanto para locales como turistas. Las abundantes milanesas napolitanas son la estrella del lugar.
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Milanesa napolitana.
“Comidas caseras, pastas y minutas” como lema del lugar. Pero su estrellita y plato más pedido es la milanesa napolitana. Tal es su protagonismo y preferencia que, en 2022, fue elegida por la prestigiosa guía Taste Atlas como la “Mejor milanesa napolitana del mundo”. Cabe destacar que fue el único plato argentino en el ranking de comidas típicas a nivel global.
Y, este año, el clásico restaurante barilochense volvió a estar en boca de muchos gastronómicos y especialistas del rubro, ya que apareció -nuevamente- en la famosa guía, solo que esta vez como uno de los “150 restaurantes más legendarios del mundo”, acompañado de otros comercios argentinos como Parrilla Don Julio, Pizzería Güerrin y El Cuartito.
Historia de La Fonda del Tío
La Fonda del Tío tiene su antecedente de origen en la década del 40’, cuando Agostina -madre de Mario- tenía una pensión donde ofrecía alojamiento y comida a los picapedreros que construían la Costanera de Bariloche. Luego, en 1978, Mario continuó con el legado y abrió el restaurante, únicamente con seis mesas.
En un principio, era solo para los locales que vivían en los alrededores, después comenzaron a acercarse aquellos que vivían en el centro de la ciudad -cabe mencionar que el resto se encuentra a diez cuadras del Centro Cívico- y finalmente aparecieron personas de todas partes del país y del mundo.
“El boca en boca hizo que el negocio creciera. Con el tiempo, mi papá sumó más mesas y amplió el local”, aseguró Lucas Longhi, uno de los hijos de Mario. Actualmente, La Fonda tiene capacidad para 140 personas.
En la pandemia, Mario falleció y sus hijos, Lucas, Agostina y Axel, junto a su madre Nilda, continuaron con la tradición, manteniendo la atención familiar y hogareña que caracteriza -desde siempre- a este sencillo lugar con increíbles vistas al Lago Nahuel Huapi.
“Mejor milanesa napolitana del mundo”
“La gente viene por la milanesa napolitana. Se volvió un clásico debido a su tamaño -es grande y abundante-, el precio y la calidad que tiene”, dijo Lucas y agregó que otro de los aspectos que los hacen destacar entre otros restaurantes es “la atención ofrecida a quienes vienen a comer, que están como en su casa”.
Respecto al proceso de producción, Lucas aseguró que “es una milanesa grande, cuya carne pesa aproximadamente 500 gramos y tiene un procedimiento de empanado casero, en el que se combinan huevos batidos con pan rallado. Luego, se tierniza, estira, cocina -va al horno y luego a la freidora- y finalmente se sirve con bastante jamón, queso de mozzarella y una salsa de tomate casera”.
- La milanesa napolitana -que rinde para dos-, con una porción de papas fritas y una gaseosa de litro y medio cuesta $8.000.
Además de la estrella de la casa, hay otros platos calóricos, abundantes y frecuentemente solicitados, como las pastas caseras, puchero, guiso de lentejas, mondongo, trucha, bife de chorizo y costeleta. A su vez, ofrecen platos del día. “Generalmente, la gente viene por la milanesa y después vuelve a visitarnos para probar otras cosas”, expresó Lucas y, frente a la pregunta de si sumarían nuevas elaboraciones al menú, confesó que “'lo que funciona no hay que tocarlo', como decía mi papá”.
La Fonda del Tío se volvió una visita esencial en la gastronomía barilochense, según Lucas, debido a la “calidez" con la que reciben a los comensales, quienes se sienten “como en sus casas”. “Si bien estamos en el centro, la gente tiene que venir hasta acá, tomarse un tiempo para llegar y luego deben esperar para entrar. Entonces buscamos cuidarlos, ya que hacen ese esfuerzo, y que quieran volver”, explicó.
Además de que -continuó- "mantenemos las tradiciones que mis padres nos enseñaron, como la calidad y tener buena mercadería y precios. En definitiva, cumplir con las ‘3B: bueno, bonito y barato’”.
Cabe mencionar que el restaurante abre todos los días, menos los domingos, de 12 a 15:30 y 20 a 00. No se maneja con reservas, sino que es por orden de llegada. A su vez, tiene delivery, take away y próximamente contarán con una rotisería.
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