5 de junio 2003 - 00:00

Acciones violentas en jornada de huelgas en Francia

Las protestas contra la reforma del sistema de pensiones estaban marcadas hoy por varias acciones violentas que parecían marcar un giro hacia la radicalización, mientras el seguimiento de los paros en el transporte y otros servicios públicos tenía un menor seguimiento que los días precedentes.

Dos sedes de la patronal francesa MEDEF fueron objeto de ataques de huelguistas, que causaron un incendio en los locales que tiene en La Rochelle (oeste) y saquearon el edificio de Pau (sur), informaron las autoridades.

Los bomberos tuvieron que evacuar con sus escaleras a nueve personas que se refugiaron en el techo del MEDEF de La Rochelle después de que se hubiera declarado el fuego en el edificio después de que un grupo de manifestantes -de los 1.000 a 1.500 que participaban en una manifestación- quemaran neumáticos contra la fachada.

En Pau, fueron varias decenas, de los 1.500 manifestantes que recorrían el centro de la ciudad, los que saquearon la sede de la patronal de Pau.

En el mismo departamento de los Pirineos Atlánticos, unas 200 personas bloquearon durante varias horas el peaje de Biriatou, el primero después de la frontera española, y en Biarritz varios cientos de huelguistas ocuparon el ayuntamiento hasta que una delegación fue recibida por el alcalde y senador, Didier Borotra.

Decenas de piquetes dispersos por todo el país trataron de dificultar la circulación de trenes, aviones y vehículos, como en la estación de Lyon en París, donde entre 100 y 150 manifestantes bloquearon todas las vías durante a mediodía y durante una hora después de una discusión con la policía que acudía dispuesta a desalojarlos.

Una situación similar se vivió en el aeropuerto de Orly, al sur de París, donde unos 600 huelguistas invadieron la terminal oeste después de haber causado atascos a la entrada de las instalaciones donde el tráfico de aviones sufría serias perturbaciones.

Decenas de grupos de huelguistas también organizaron acciones de corte de carreteras, como en Toulouse (sur), donde se repartieron por una veintena de ejes de acceso a la ciudad, en Calais (norte), Brest (noroeste), Reims (norte) o el puerto de Le Havre (noroeste).

La radicalización de las protestas se producía en la tercera jornada consecutiva de paros, que tenía menos seguimiento que la víspera en los transportes, pero seguía causando problemas a los usuarios.

A mediodía, los paros de los controladores aéreos causaba retrasos de hasta una hora en los aeropuertos de París, donde se tuvieron que anular algunos vuelos, y una situación similar se vivía en el aeropuerto de Marsella.

Entre los trenes de largo recorrido, circulaban normalmente la mayor parte de los Trenes de Alta Velocidad (TGV) con salida en París, entre ellos los Elipsos que van a España, los Thalys a Bruselas, los Eurostar a Londres o los Artesia a Italia.

No obstante, en algunas líneas se suspendieron un tercio de los TGV, y una proporción similar de los otros trenes de largo recorrido, mientras que sólo se mantuvieron la mitad de los trenes regionales y los de cercanías en París.

Los sindicatos que dirigen la protesta, en particular Fuerza Obrera (FO), la Confederación General del Trabajo (CGT) y la Federación Sindical Unitaria (FSU) negaban el agotamiento de las movilizaciones y apostaban por endurecer los paros a partir del próximo martes, coincidiendo con el inicio del debate parlamentario sobre el proyecto de ley de pensiones.

El secretario general de FSU, Gérar Aschieri, instó al Gobierno a dar una respuesta "como muy tarde el martes" a las demandas de los trabajadores de los centros escolares, que protestan no sólo por las pensiones, sino también contra los planes de descentralización.

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