24 de noviembre 2003 - 00:00

Acorralado, renunció el presidente de Georgia

Tbilisi (ANSA, The New York Times, DPA) - Tras casi un mes de protestas, el presidente georgiano, Eduard Shevardnadze, renunció a su cargo, consagrando el triunfo de la «revolución de terciopelo» prometida por la oposición, que anunció elecciones en 45 días.

Su puesto quedó a cargo de la presidenta del Parlamento, Ninó Burdzhanazde, una abogada de 39 años especialista en Derecho Internacional, que desde hace tiempo denunciaba sistemáticamente corrupción en el gobierno de Tbilisi.

• Causas

La corrupción y la crisis económica del país fueron el sustento para manifestaciones opositoras que se prolongaron semanas después de que se denunciaron irregularidades en el escrutinio de las elecciones legislativas del 2 de noviembre. La partida del ex presidente en un avión trirreactor Yak-40, anunciada primero por la agencia rusa «Ria-Novosti», fue confirmada por Burdzhanazde. Poco antes las autoridades alemanas habían dicho que Shevardnadze sería bien recibido en ese país, aunque en el círculo del ex mandatario desmintieron su huida.

Entretanto, uno de los dirigentes de la oposición, Zurab Zhvania, declaró que se debe llamar a elecciones presidenciales en 45 días. La decisión fue tomada al cabo de negociaciones con los principales dirigentes de la oposición, Zhvania y Mijail Saakashvili, y con el ministro de Exteriores ruso, Igor Ivanov, que fue enviado a Georgia por el presidente ruso Vladimir Putin, el sábado por la noche, cuando ya era claro que la situación se encaminaba hacia una crisis irreversible.

• Un drama

«Vi que se iba hacia un baño de sangre y por lo tanto era mejor dejar el país para evitar un derramamiento de sangre», indicó el presidente saliente al canal privado Rustavi-2.

Mijail Saakashvili
lanzó un llamado a los manifestantes, que desde hace tres semanas protestan contra el ex presidente y las irregularidades del 2 de noviembre para que eviten desórdenes. Las calles de la capital siguieron ayer tomadas por una multitud, que festejó efusivamente la victoria de la oposición.

El sábado Schevardnadze intentó proclamar el estado de emergencia (que nunca entró en vigencia, pues requiere aprobación parlamentaria) y declaró que nunca se iría. Su suerte se definió ayer: las tropas del Ministerio del Interior, la policía de la capital y sus ministros lo abandonaron.

La decisión -comentó el ex presidente soviético
Mijail Gorbachov-fue «la correcta», para «salvar a Georgia de una fractura». El presidente saliente fue el último ministro de Exteriores de la Unión Soviética.

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