Acuerdan retirar armamento pesado del frente en el este de Ucrania
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Los representantes de Rusia y Ucrania mantuvieron una reunión en las afueras de Berlín con autoridades francesas y alemanas quienes median en el conflicto bélico entre ambas naciones.
De acuerdo con Lavrov, los rebeldes separatistas prorrusos estaban dispuestos a ceder sus últimas conquistas territoriales y a retirarse detrás de la línea de separación acordada en septiembre. Según el acuerdo, las tropas de gobierno y los separatistas debían retirar sus armas de un calibre superior a 100 milímetros a 15 kilómetros de esa línea.
Además, Lavrov volvió a negar las acusaciones de Kiev de tener soldados en territorio ucraniano y exigió que cuando se le acusa es necesario que se presenten pruebas.
Steinmeier dijo que Rusia había asegurado que iba a hacer valer sus influencias sobre los separatistas prorrusos. "Ahora debemos esperar que esto suceda y que tenga consecuencias", añadió.
Pese a los esfuerzos internacionales de paz, los combates en el este del país continúan dejando víctimas: al menos cinco civiles murieron y 30 resultaron heridos en las últimas 24 horas por disparos de artillería, informó la administración ucraniana en Donetsk.
El portavoz del Ejército ucraniano, Leonid Matyushin, habló de nuevos combates por el control del aeropuerto de Donetsk, pero no dio detalles sobre el estado de los combates por motivos tácticos.
Antes del encuentro, el presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, había dicho en el Foro Económico Mundial que arrancó en Davos, Suiza, que su país no renegociará el acuerdo de alto el fuego alcanzado en septiembre del año pasado.
"No tenemos nada que negociar", dijo el presidente en Davos, donde exigió la implementación total del acuerdo de alto el fuego acordado en Minsk en septiembre.
"Si quieren debatir algo diferente, no quieren la paz, sino la guerra", añadió.
Además, Poroshenko volvió a acusar a Rusia de agredir su país, señalando que más de 9.000 soldados rusos se encuentran en el este de Ucrania con tanques y otras tecnologías militares, según información aportada por los servicios secretos de su país. "Si esto no es una agresión, ¿qué es entonces una agresión?", preguntó Poroshenko.
El mandatario aprovechó también su comparecencia en Davos para acusar a Moscú del derribo del avión de pasajeros de Malaysia Airlines con 298 personas a bordo el 17 de julio cuando sobrevolaba el este de Ucrania. Este "acto terrorista" se realizó con un "misil ruso accionado por oficiales rusos", dijo, sin presentar pruebas. Rusia negó esas acusaciones en el pasado.
En tanto, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, y la encargada de Política Exterior de la UE, Federica Mogherini, apoyaron la idea de un régimen de sanciones unificadas contra Rusia en Washington.
En una conferencia de prensa conjunta, Mogherini dijo que su viaje a Washington, el primero desde que está en el cargo fuera de la Unión Europea, es una señal de la importancia de la estrecha relación entre la UE y Estados Unidos.
Kerry acusó a las fuerzas separatistas de haber llevado a cabo en el este de Ucrania un "desvergonzado acaparamiento de tierras" desde la firma del tratado de Minsk y llamó la situación "alarmante".
Por su parte, Mogherini repitió varias veces durante la conferencia de prensa de cuatro horas que Estados Unidos y la Unión Europea "continuarán con la política de sanciones de forma coordinada".



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