Acusan de negligencia a oficiales del crucero que naufragó en Grecia
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Unos 1.600 pasajeros y la tripulación fueron evacuados en una operación que se alargó durante tres horas, aunque siguen desaparecidos un turista francés y su hija.
Santorini a pesar de ser una de las islas del mar Egeo más populares, con millones de visitantes cada año, carece de un puerto apropiado para que los grandes buques atraquen, y debido a que es la caldera de un volcán sumergido, tiene fuertes corrientes subterráneas que dificultan anclar.
El capitán asumió "la responsabilidad completa" del siniestro en su testimonio en la capitanía de Santorini.
El pasado jueves, 1.153 turistas de EEUU, Canadá y de países europeos tuvieron que ser evacuados después de que el crucero se inclinase como resultado de las vías de agua de la colisión contra un arrecife marcado en los mapas náuticos.
Dos franceses, Jean Christopher Allain, de 45 años y su hija Nayd, de 16, quedaron atrapados presumiblemente en la cabina donde se alojaban, cerca del sitio en el que se produjo la grieta en el casco de la nave.
Los buceadores griegos no lograron divisar a los desaparecidos en las primeras inmersiones que se hicieron el viernes y la esposa, Anne, junto con su segundo hijo emprendieron su regreso ayer a Francia.
En las próximas horas se utilizará un batiscafo para obtener imágenes del naufragio y aclarar las circunstancias del accidente.
Los turistas supervivientes y la tripulación de 391 personas, incluidos los 112 turistas españoles, fueron trasladados ayer al puerto de El Pireo, cerca de Atenas, donde algunos decidieron continuar sus vacaciones de Semana Santa y otros regresaron a sus países.
El crucero, de 140 metros de eslora y un desplazamiento de 22.465 toneladas, se hundió 14 horas después del accidente en aguas de una profundidad de 240 metros, pero cercano al pequeño puerto de Santorini, adonde había sido remolcado.
La compañía propietaria, "Louis Cruiser Lines", presentó a las autoridades ayer un documento sobre la última inspección hecha por expertos noruegos a la embarcación, que el pasado 9 de marzo de 2007 certificaron que estaba en perfectas condiciones.
El grupo Louis, con sede en Chipre, cuenta con una flota de cruceros, y la nueva compra, el "Sea Diamond", era su joya al costar 35 millones de euros y su renovación otros 10, e inició sus excursiones a las islas griegas y a Turquía hace un año.
Además, el grupo está en el mercado hotelero, con un reciente pasado trágico, dado que en octubre del año pasado perecieron dos niños británicos en el Hotel Louis Corcyra, en la isla griega de Corfú, por un escape de monóxido de carbono de la calefacción.
El naufragio dejó a los turistas sin sus pertenencias, que alcanzan un valor de un millón de dólares en metálico y una cantidad incalculable en joyas, según las primeras aproximaciones de fuentes navieras.
Los esfuerzos de las autoridades también se concentran en limitar la mancha negra que pueden causar las 450 toneladas de fuel que llevaba el crucero, lo que significaría un gran daño ecológico y económico para la isla.
Las autoridades locales presentarán una denuncia ante la justicia contra la compañía del crucero por contaminación del mar y desde las primeras horas trabajan barcos de limpieza para deshacer las manchas negras, que superaban un radio de 100 metros.




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