Alemania: caen euro y Bolsa por pesimismo tras resultado electoral
El surgimiento de las urnas de una Alemania sin mayorías parlamentarias claras para llevar adelante reformas económicas imprescindibles y, para peor, sin gobierno a la vista fue ayer demasiado para los mercados. La Bolsa de Francfort cayó 1,2% (llegó a perder 2% durante la rueda) y el euro cerró a su menor nivel en 7 semanas frente al dólar, expresando el pesimismo de los inversores. Todas las posibles coaliciones aparecen bloqueadas por la tozudez de los dirigentes políticos y ya no se puede descartar que, si la impasse se prolonga, todo el proceso derive en nuevos comicios. Difícil encrucijada para un país con 5 millones de desocupados, una economía estancada y relaciones laborales rígidas y anticuadas. Merkel perdió votos clave del Este ex comunista, parte de cuya población sigue pensando que el Estado debe satisfacer ilimitadamente todas sus necesidades.
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Un día después de la elección, comenzó ayer en Alemania la remoción de los afiches de
campaña. Pero, pensando en influir en las negociaciones políticas que se avecinan, los socialdemócratas
salieron a colocar carteles agradeciendo a los votantes la «confianza en
Schröder».
La candidata democristiana insistió que el bloque formado por su partido y la Unión Socialcristiana de Baviera (CDU-CSU) es la fuerza más votada, 450.000 sufragios por delante del SPD, y dijo que Schröder «debe aceptarlo».
El SPD sostuvo lo contrario y se enorgulleció del logro de Schröder al colocar a su partido a menos de un punto de la CDU-CSU, pese a que éstos habían partido con 14% de ventaja en la campaña.
El resultado en los comicios del domingo obliga a casi todos los partidos a revisar sus posiciones, ya que, de mantenerse cada uno en su postura de no modificar sus posibles alianzas, todo el proceso desembocará en una nueva elección.
Merkel dijo que será « difícil» llegar a un acuerdo pero anunció que va a celebrar conversaciones para formar una alianza con todos los partidos -los Liberales (FDP), Socialdemócrata (SPD) y los Verdes-, con la excepción del Partido de la Izquierda, formado por disidentes del SPD y los neocomunistas del Este alemán.
El ministro de Relaciones Exteriores, el verde Joschka Fischer, y los dos presidentes de su partido, Claudia Roth y Reinhard Bütikofer, se declararon dispuestos a escuchar a la CDU, pero relativizaron la posibilidad de llegar a un acuerdo. «Nuestra campaña se basó en que Merkel no fuera canciller; no podemos cambiar eso ante nuestros votantes», dijo Fischer.
El presidente del SPD, Franz Müntefering, señaló por su parte que escribió a todos los partidos, salvo al de la Izquierda, con la misma intención que Merkel.
Aunque los liberales del FDP reiteraron ayer que no entraránen ninguna coalición que no sea una con la CDUCSU, Müntefering advirtió que «todos los partidos deben asumir su responsabilidad de conseguir una mayoría estable».
Ante el embrollo político reinante, la prensa local aludió a la posibilidad de una «gran coalición» entre el SPD y la CDU-CSU pero sin Schröder ni Merkel.
«Las cabezas de las listas de los dos grandes partidos reclaman la Cancillería cuando no son capaces de decir cómo debe funcionar», criticó el diario «Frankfurter Rundschau».




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