San Pablo (ANSA, Reuters) - Los analistas financieros siguen optimistas ante las declaraciones de los colaboradores más cercanos del presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, que son mucho más moderadas de lo que esperaban. «No es sólo el presidente Fernando Henrique Cardoso el que pide que olviden lo que escribió», ironizó sobre la ideología cambiante del autor de la Teoría de la Dependencia el economista jefe de la consultora BBA, Alexandre Schwartsman,
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Al asumir el gobierno, en 1995, Cardoso sugirió a los periodistas que olvidaran lo que había escrito en sus libros, donde, en especial en las décadas del '60 y del '70, había hecho críticas furibundas al capitalismo.
«Aparentemente, también Aloizio Mercadante y otros van a tener que pedir lo mismo que el presidente Cardoso», agregó Schwartsman. Mercadante, uno de los economistas más próximos a Lula, señaló ayer que «necesitamos un mecanismo para mantener los ingresos fiscales en el nivel actual ya que el presupuesto para 2003 prevé un agujero de 4.200 millones de dólares». Los ingresos previstos para el próximo año son menores porque el gobierno de Cardoso, en su último año de gobierno, bajó las alícuotas de algunos impuestos, una decisión que antes de las elecciones fue apoyada por el Partido de los Trabajadores.
Según Schwartsman, el buen humor de los operadores del mercado financiero se debe a que el PT «no se compromete ahora con medidas que afectarían la situación fiscal, como el aumento en el salario mínimo, la renegociación de la deuda de los estados y la reducción de la alícuota del impuesto a la renta».
El analista también señaló que el mercado financiero recibiría con optimismo una eventual designación del moderado Antonio Palocci como ministro de Economía, en reemplazo de Pedro Malan.
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