Ante multitud, Papa pidió reconciliación de fieles e Iglesia

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Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA, DPA) - El papa Benedicto XVI urgió ayer a los católicos estadounidenses a renovar su fe y condenó el «trágico» abuso sexual de niños por parte de sacerdotes, al celebrar en Washington una misa ante 50 mil fieles en la que dedicó varios pasajes a los hispanos.

A su llegada al estado de los Nationals, en Washington, el Pontífice fue recibido por una multitud entusiasta y la música de cuatro coros liderados por el tenor Plácido Domingo.

Los fieles habían llegado a primera hora de la mañana a las puertas del flamante estadio de béisbol, inaugurado el mes pasado y convertido en catedral para la primera misa de Benedicto XVI en sus seis días de visita al país.

En su discurso, el Pontífice se refirió a los escándalos de sacerdotes pedófilos que ha sacudido a la Iglesia local en los últimos años. «Ninguna palabra mía podría describir el dolor y el daño infligidos por este abuso», dijo, a la vez que exhortó a los fieles a reconciliarse con la Iglesia.

Pero la Iglesia está corrigiendo su accionar, insistió Benedicto XVI, al encarar «honesta y justamente esta situación trágica y para asegurarse que los niños puedan crecer en un entorno seguro».

La Iglesia Católica norteamericana sufrió su peor crisis a partir de 2002, cuando el arzobispo de Boston confesó que había protegido a un sacerdote que había abusado de jóvenes miembros de su parroquia, abriendo la compuerta a miles de denuncias similares.

Inesperadamente, poco después de finalizada la ceremonia, el Papa se reunió con un grupo de víctimas de abuso sexual por miembros del clero.«Ellos rezaron con el Santo-Padre, quien después escuchó sus experiencias personales y les dio palabras de aliento y esperanza», dijo el escrito difundido por el Vaticano. El encuentro se produjo en la capilla de la embajada del Vaticano en Washington.

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    El Papa ofreció la mayor parte de la misa en inglés, pero una de sus lecturas fue en español, así como una parte de la homilía que leyó, lo que provocó ovaciones y aplausos entre los miles de hispanos presentes.

    Se estima que un tercio de los 65 millones de católicos del país es latino y muchos analistas sostienen que la ola de inmigranteshispanos que llegó a Estados Unidos en las últimas décadas revitalizó a la Iglesia y disminuyó la baja de su popularidad sufrida por los escándalos sexuales.

    Hablando un claro español, Joseph Ratzinger rindió tributo a «la vitalidad» de los inmigrantes y les indicó que «el Señor los llama a seguir contribuyendo al futuro de la Iglesia en este país y la difusión del Evangelio».

    El Pontífice expresó su preocupación al presidente George W. Bush por la situación de las personas indocumentadas en la reunión que habían mantenido un día antes en la Casa Blanca.

    A pesar de sus alabanzas a EE.UU., el Pontífice expresó su lamento porque los esclavos africanos y las poblacionesnativas fueron marginadasdel llamado «sueño americano» en el pasado. Entre el público se encontraba un centenar de senadores y diputados norteamericanos, quienes suspendieron la sesión matinal del Congreso para asistir a la misa. Entre otros, estaban la presidenta de la Cámara baja, Nancy Pelosi, y el senador y ex candidato presidencial John Kerry -ambos demócratas y católicos- quienes hace pocos años mantuvieron una dura polémica con los obispos locales por su defensa del derecho al aborto.

    El próximo destino de Benedicto XVI será Nueva York. El Papa, que permanecerá en la ciudad desde hoy hasta el domingo, estará protegido por cientos de agentes del Departamento de Policía, así como por otros del Servicio Secreto, de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y equipos antiterrorismo, además de la propia seguridad del Vaticano y la de Naciones Unidas.

    Las autoridades locales y federales han previsto que varios helicópteros patrullen y vigilen los lugares a los que el Pontífice se desplazará los próximos días y que irán desde un paseo en «papamóvil» por el corazón de Manhattan hasta las misas que celebrará en las catedrales de San Patricio y en el estadio de los Yankees y una visita a la «zona cero» del World Trade Center.
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