Ante una multitud, el Papa festejó el Día de la Virgen
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El papa Benedicto XVI durante su oración.
"No hay rosas sin espinas", sostuvo Benedicto XVI, aclarando que las espinas son "las dificultades, los sufrimientos, los males que marcaron o marcan a las personas o a la comunidad".
Dirigiéndose a la Virgen dijo "quisiera poner en tus manos a los más pequeños, los niños, y sobre todo los que están gravemente enfermos, a los muchachos con problemas y a los que sufren las consecuencias de situaciones familiares difíciles", manifestó el Papa.
El pontífice manifestó también a María su preocupación por los ancianos que viven solos, los enfermos, por los "los inmigrantes a los que les cuesta adaptarse, por las familias que tienen problemas para manejar el balance y por las personas que no encuentran trabajo o perdieron un trabajo indispensable para salir adelante".
Benedicto XVI pidió a María que interceda por los jóvenes, "para que tengan el coraje de ser centinelas del mañana", y por todos los cristianos "para que sean núcleo del mundo en esta difícil etapa de la historia".
El dogma de la Inmaculada Concepción fue proclamado por el beato papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854.
Benedicto XVI, que vestía esclavina roja, se trasladó a plaza de España en el papamovil, siendo recibido por miles de personas.
El alcalde Alemanno recibió al pontífice junto al cardenal vicario de Roma, Agostino Vellini.
También estaban presentes el gobernador de la región Lacio, Piero Marrazzo, y el vicealcalde Mauro Cutrufo.
Como es tradición, un bombero ascendió a la columna sobre la cual se encuentra la estatua de la Virgen, para colocar una corona de flores.




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