12 de agosto 2008 - 00:00

Aprovecha Evo envión y presiona por aval para su Constitución

Alvaro García Linera y Evo Morales, vicepresidente y presidente de Bolivia, en la noche del domingo, durante los festejos por sus ratificaciones en el cargo. El mandatario brindó entonces un mensaje conciliador, pero sus funcionarios salieron ayer a presionar por resistidas reformas.
Alvaro García Linera y Evo Morales, vicepresidente y presidente de Bolivia, en la noche del domingo, durante los festejos por sus ratificaciones en el cargo. El mandatario brindó entonces un mensaje conciliador, pero sus funcionarios salieron ayer a presionar por resistidas reformas.
La Paz (EFE, AFP, Reuters, ANSA, DPA) - Un día después de la celebración de los referendos revocatorios, el gobierno de Evo Morales propuso una nueva votación a inicios de 2009, esta vez para aprobar su proyecto de Constitución socialista, desatando un nuevo conflicto con los sectores de la oposición fortalecidos el domingo.

Aunque el propio Morales se mostró partidario de un diálogo con los prefectos opositores autonomistas, que también fueron ratificados con fuerza en el referendo, el gobierno dijo ayer que todo se decidirá con los votos.

«Es probable que no encontremos los acuerdos que los bolivianos esperan de este trabajo del diálogo. Pero para eso está nuevamente un referendo dirimitorio respecto de la nueva Constitución política del Estado», dijo a la televisión estatal el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana.

«Deberíamos inaugurar el año 2009, en términos muy generales, con la convocatoria a un referendo que dirima la aprobación o no de la nueva Constitución», agregó.

  • Desafío

  • El presidente, quien asumió en enero de 2006 con casi 54,6% de los votos, había convocado al referendo aceptando un desafío lanzado por la oposición, que bloqueó su plan de instaurar una Constitución para dar más poder a la mayoría indígena y fortalecer el proceso de nacionalización de la economía.

    Al encabezar una celebración callejera frente al palacio gubernamental en La Paz en la noche del domingo, el mandatario aseguró que respetará la « legitimidad» de los prefectos opositores ratificados y les ofreció compatibilizar sus procesos de autonomía con una nueva Constitución. Asimismo aseguró que «estamos aquí para seguir avanzando, para recuperar nuestros recursos, la nacionalización y recuperación de empresas del estado», aseveró.

    Anoche, el mandatario reiteró su propuesta de diálogo a los prefectos opositores para mantener la unidad del país. «Entendamos el pedido del pueblo, que es el de ejecutar transformaciones en democracia, mediante el diálogo amplio, en el que junto a los prefectos participen también las organizaciones sociales y cívicas», afirmó Morales.

    En conferencia de prensa en el Palacio Presidencial, Morales afirmó que «obviamente debe haber diálogo», pero que responda «no a los intereses de grupos o personalidades», sino al de «todo el pueblo boliviano».

    Sin embargo, luego aclaró que no se dirigirá solamente a los prefectos opositores sino a todos «por el simple motivo de que pro siglos la gente común en este país estuvo excluida de las decisiones clave». «Si un prefecto quiere presentar un proyecto, está bien, pero debemos consultar a los movimientos sociales de ese departamento para saber qué piensa, y mediante el diálogo entre todos llegar a una decisión», aseveró.

    Además de Morales, el referendo fortaleció a los prefectos de los departamentos de Beni, Santa Cruz y Tarija, y probablemente también al de Pando, que conforman la «media luna» más próspera en el Oriente y el sur de Bolivia y que buscan la autonomía para administrar sus ricos recursos, en oposición al gobierno central.

    Analistas dicen que el empate entre el gobierno y la oposición obligará a un diálogo o se podría profundizar el cisma político que divide al país (ver aparte).

    Rubén Costas, el prefecto de la rica Santa Cruz -votado por más de 70%-, advirtió «a los corruptos y soberbios gobernantes» que no intenten imponer un proyecto de Constitución que consideró «ilegal y racista».

    Si el presidente y la oposición «estaban empatados 1-1, ahora han vuelto a empatar, pero con otra cantidad de goles, 3-3, por seguir con la comparación», enfatizó.

    Una de las situaciones más complejas se vivía ayer en el departamento de Cochabamba, en el centro del país, donde el prefecto opositor Manfred Reyes Villa desconoció el resultado del referendo, que lo revocó en el cargo.

    Como había anticipado, Reyes, quien sostuvo que hubo un fraude y que el referendo es ilegal, llegó temprano a trabajar a su despacho, fuertemente resguardado por la policía.

    «Aquí no se trata de quedarse en un cargo, sino de respetar la ley. Yo estoy en esa dinámica y reitero que no es mi propósito llevar a mi pueblo cochabambino a la violencia», aseguró.

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