6 de noviembre 2013 - 19:39

Arrasó De Blasio y los demócratas recuperan Nueva York tras 20 años

De Blasio prometió un cambio progresista.
De Blasio prometió "un cambio progresista".
Aunque no fue una sorpresa, la comodidad con la que Bill de Blasio ganó las elecciones a alcalde de Nueva York le da un amplio margen de maniobra al primer demócrata que llega al City Hall en 20 años.

Según resultados oficiales, un 73% de los ciudadanos votó por De Blasio, frente a un 24 por ciento de sufragios a favor del republicano Joe Lhota, quien prometía seguir la senda abierta por Michael Bloomberg, el multimillonario zar de los medios que ha liderado la metrópolis en los últimos 12 años.  

La emisora NY1 señaló que el demócrata se impuso en todos los grupos de votantes, salvo en aquellos que apostaban más por la experiencia, entre los que ganó Lhota, de 59 años.  

En su distrito, Brooklyn, y en el Bronx obtuvo cifras de más del 80 por ciento. En Manhattan y Queens fueron bastante menos, pero sí unos dos tercios. Fue votado sobre todo por las minorías, entre los negros en un 96 por ciento.  

"Estamos orgullosos de lo que hemos logrado en esta campaña y nos sentimos abrumados por ello", dijo De Blasio, de 52 años, ante una multitud de seguidores.

"Ustedes hablaron fuerte y claro a favor de una nueva dirección para nuestra ciudad, unidos por la creencia de que nuestra ciudad no debe dejar a ningún neoyoquino atrás", dijo el alcalde electo.  

Por su parte, Lhota admitió su derrota. "Hubiese deseado que el resultado hubiese sido diferente", comentó a la vez que agradecía a sus seguidores.  

"Somos una sola ciudad, y queremos que nuestra ciudad avance, no que retroceda", señaló Lhota, que es ex presidente de la corporación de transporte de la ciudad.

Minutos después de que cerraran los 1.239 centros de votación, numerosos medios daban como ganador ya a De Blasio gracias a las encuestas a boca de urna.  

La victoria es un espaldarazo para los demócratas, que pese a tener seis votantes registrados por uno republicano habían perdido en los comicios a la alcaldía desde principios de los noventa.  

"Pido un cambio progresista fundamental", dijo De Blasio tras depositar su voto cerca de su casa en Brooklyn.  

El dirigente, que estará al frente de una administración de 300.000 empleados con un presupuesto de 70.000 millones de dólares, jurará el cargo el 1 de enero como el alcalde número 109 de la ciudad.

Heredará una urbe que para muchos neoyorquinos es más segura que cuando Bloomberg asumió el cargo en 2002. El alcalde saliente no apoyó públicamente a ninguno de los candidatos durante la campaña de 10 meses, y tras votar aseguró que trabajará sin problemas con quien gane.  

De Blasio, ex concejal, es desde 2010 el defensor del pueblo de la ciudad, que en Nueva York es un cargo electo. En su campaña abogó por subir los impuestos a los neoyorquinos más ricos para destinar el dinero a las guarderías y a programas de apoyo escolar.

También exigió acabar con la política policial instaurada por Bloomberg de parar por la calle y pedir documentos a personas sospechosas, denunciada por las minorías, que se sienten discriminadas de forma injusta en estos controles.  

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