17 de enero 2008 - 00:00

Arrecia polémica por rehén argentino

Un hijo de un ciudadano argentino presuntamente secuestrado por la guerrilla colombiana de las FARC aseguró ayer que el gobierno nacional pretende «evitar las responsabilidades» que tiene en el tema, aunque la Cancillería volvió a negar que no haya puesto interés en el caso y calificó al hombre de «semiargentino».

Jorge Gillanders Romero, hijo del secuestrado -George Gillanders Miller, de 82 años-afirmó ayer que «siempre tuve comunicaciones muy escuetas» de parte de los diplomáticos argentinos y denunció que «nunca» tuvo contacto con la embajadora en Venezuela, Alicia Castro.

«El gobierno quiere evitar las responsabilidades», consideró Gillanders Romero, quien es venezolano, en declaraciones a radio «América». Asimismo destacó que su padre tiene ciudadanía argentina y que «vivió en la Argentina mucho tiempo».

Gillanders Miller, un empresario agropecuario, fue secuestrado en marzo de 2006 por las FARC, cuando «viajaba en un transporte público», dijo su hijo. Según su denuncia, los captores le reclamaron un rescate «manejable» que nunca hizo efectivo por no haber recibido pruebas de vida de su padre.   

  • «Semiargentino»

  • Al cruce de esas declaraciones salió ayer el subsecretario para América latina de la Cancillería, Agustín Colombo Sierra, quien calificó a Gillanders Miller de «semiargentino».

    «Estamos saliendo (a hablar) porque nos han agraviado de una manera injusta, porque han atacado al gobierno argentino cuando no correspondía», enfatizó el diplomático. Y agregó, respecto de Gillanders Miller: «Es un semiargentino, un tercio de argentino, inglés, que vivió cincuenta y tantos años en Venezuela y dice que no hacemos nada y que no nos interesamos».

    En tanto, otro familiar, Alejandro Gillanders Miller, hermano del productor secuestrado, agradeció al gobierno argentino y se mostró confiado en las negociaciones que está llevando adelante la Cancillería para solucionar la situación.

    En ese sentido, destacó la predisposición de funcionarios de la Cancillería, especialmente del subsecretario de Derechos Humanos, Rodolfo Mattarollo, de quien dijo que «fue muy bueno con nosotros».

    Según explicó, Gillanders Miller tenía una finca a mitad de camino entre Maracaibo (Venezuela) y la frontera con Colombia y recordó que iba allí dos o tres veces por semana. «Pareciera que hace mucho que (las FARC) piden una «vacuna», es decir, dinero de protección y él nunca lo pagó, porque no lo tenía, porque las cosas no le iban bien», añadió Alejandro Gillanders Miller.

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