Arrecian versiones sobre Fidel. Estaría muy grave

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Madrid (AFP, Reuters, ANSA) - El diario español «El País» relanzó ayer las especulaciones sobre la salud del dictador cubano Fidel Castro, afirmando que está «muy grave» tras tres intervenciones quirúrgicas fallidas, aunque esas informaciones fueron calificadas como «infundadas» por su médico español.

Las autoridades cubanas han tratado la enfermedad de Castro como un «secreto de Estado», silencio que ha dado pie a numerosas especulaciones tanto de la prensa como del gobierno de Estados Unidos.

Washington, por su parte, restó importancia a la información, considerándola un mero resumen de informes previos.

«Vimos el informe de 'El País'. Lo que podemos decir al respecto es que es un resumen de informes médicos previos. No tenemos nada nuevo», dijo el portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow.

Por su parte, Hugo Chávez dijo que Castro «no está tan grave como dicen» y que «es lento el proceso de recuperación, no exento de riesgo».

Oficialmente convaleciente tras la operación quirúrgica a la que fue sometido el 27 de julio de 2006, Fidel Castro, de 80 años, se encuentra en un « estado muy grave», afirmó «El País» citando fuentes médicas anónimas del hospital madrileño Gregorio Marañón.

Pero el cirujano español de este hospital que examinó en diciembre al líder cubano, José Luis García Sabrido, aseguró que estas declaraciones eran «infundadas».

«Toda información que no venga directamente del equipo médico (de Fidel Castro) carece de fundamento», dijo el médico.

  • Sin comentarios

    El servicio de prensa del hospital Gregorio Marañón, uno de los centros sanitarios más prestigiosos de España, afirmó por su parte que el doctor García Sabrido no ha hecho, ni hará, «ningún comentario» a los medios sobre la salud del dirigente cubano.

    El doctor García Sabrido, jefe de uno de los tres servicios de cirugía general del hospital Gregorio Marañón, añadió que se remitía a las declaraciones que hizo el 26 de diciembre a su vuelta de La Habana.

    García Sabrido aseguró entonces que Castro no tenía cáncer y que se encontraba en un «proceso de recuperación lento, pero progresivo».

    Según «El País», Fidel Castro sufría antes del verano ( boreal) «una severa inflamación del intestino grueso denominada diverticulitis», que derivó en una peritonitis.

    Fue en ese momento cuando fue sometido a su primera operación, el 27 de julio, tras una «importante hemorragia intestinal». Cuatro días más tarde, su hermano Raúl se hizo cargo «temporalmente» del poder.

    En esta primera intervención «el cirujano procedió a retirarle una parte del intestino grueso, el sigma, y otra del recto, las más afectadas por la diverticulitis», según el diario español.

    La persistencia de la infección impidió la cicatrización y Castro tuvo que someterse a una segunda operación durante la cual se le retiró la totalidad del intestino grueso. En esta segunda operación también «le realizaron un ano artificial», según las fuentes citadas por el periódico.

    La salud del dictador habría seguido deteriorándose por nuevos problemas de cicatrización que afectaron a la vía biliar, una situación que tiene «una altísima mortalidad», alrededor de 80%, según «El País».

    Según otra fuente citada por el diario, «la dolencia de Castro obligó a implantar en la vía biliar una pequeña prótesis».

    Las posibilidades de supervivencia de una persona de 80 años con este tipo de problemas «son bastante débiles», estimó el cirujano del hospital británico Royal Preston, Nigel Scott.

    La Embajada de Cuba en España no quiso hacer ningún comentario. «Ningún comentario, no voy a hacer ningún comentario, nada», declaró un diplomático cubano, aunque el informe fue tachado de falso por otra persona de la sede diplomática que no quiso ser identificado.

    Fidel Castro apareció por última vez en la televisión cubana el 28 de octubre, muy delgado, para desmentir los rumores sobre la gravedad de su estado.

    En un mensaje de Año Nuevo leído por los medios oficiales cubanos, afirmó: «Sobre mi recuperación siempre advertí que sería un proceso prolongado, pero está lejos de ser una batalla perdida».

    Los servicios de inteligencia estadounidenses afirmaron a principios de enero que el dirigente cubano estaba en fase terminal y que le quedaban « meses y no años» de vida.

    El último miembro de los allegados de Castro que se refirió a su evolución fue su hijo mayor, Fidel Castro Díaz-Balart, quien dijo el 13 de enero, durante una visita a Chile, que «está mejorando».
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