10 de junio 2005 - 00:00

Arrestos en Brasil por un escándalo, y persiste la tensión

Luiz Inácio Lula da Silva
Luiz Inácio Lula da Silva
Brasilia (EFE, Reuters, AFP, ANSA) - La policía federal brasileña detuvo ayer a cuatro acusados de integrar una red que amañaba licitaciones en los Correos del Estado, uno de los casos de irregularidades denunciados en las últimas semanas y que ha originado una grave crisis política.

Entre los detenidos figura el capitán retirado de la policía militar de Minas Gerais, Mario Fortuna Neves, quien tiene un hijo que trabaja en el gabinete del presidente de la Cámara de Diputados, el ultraconservador Severino Cavalcanti, informó la policía.

Precisamente en la Cámara baja se formará una comisión especial para investigar la corrupción en Correos, empresa estatal en la que se denunció la existencia de una red que amañaba licitaciones, y en el también oficial Instituto de Reaseguros.


Entre los principales sospechosos aparece el diputado Roberto Jefferson, presidente del Partido Laborista, quien, a su vez, ha denunciado que el Partido de los Trabajadores (PT), en el gobierno, sobornó a legisladores durante los dos primeros años de gestión del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Uno de los asuntos que investigarán los legisladores en relación con Correos es una licitación ganada por un consorcio liderado por la empresa estadounidense American Bank Note, que fue la única candidata y se adjudicó un contrato por 1.700 millones de dólares para desarrollar un sistema informático. Esa licitación fue convocada y decidida el año pasado por la directiva de la empresa de Correos que Lula destituyó el pasado martes en plena avalancha de escándalos. El caso de los Correos fue destapado hace casi un mes por la revista «Veja».

En un video a que la publicación tuvo acceso se veía al ahora destituido jefe del Departamento de Contratación y Administración de Material de Correos, Mauricio Marinho, recibiendo dinero de dos empresarios que pretendían entrar en las listas oficiales de proveedores de ese organismo.

Marinho les explicó que era «muy fácil» hacerlo, así como amañar licitaciones, pues tenía «cobertura» de Jefferson, hasta ese momento un diputado leal al gobierno, del que Lula había dicho que le daría «un cheque en blanco sin pensarlo».

• Situación delicada

Aunque Marinho asumió su responsabilidad y exculpó a Jefferson, a quien dijo haber nombrado para darse importancia, el presidente del Partido Laborista quedó en una delicada situación y directamente salpicado por el escándalo.

El pasado lunes, tres semanas después de la publicación del reportaje de «Veja», Jefferson denunció las supuestas corruptelas del PT que, para los líderes del partido en el gobierno, son «fantasías» alimentadas por la «desesperación» del líder laborista, ante las acusaciones en su contra.

Además, cuando su propio partido parecía abandonarlo y su destitución parecía inminente, amenazó con arrojar «un nuevo misil» contra el PT de Lula, lo que hizo cambiar de idea a sus correligionarios, que ahora podrían abandonar la coalición oficial.

Esa amenaza de abrir una «caja de maldad» contra el PT sigue preocupando a los mercados.
La Bolsa de San Pablo registró ayer su quinta caída consecutiva, esta vez de 0,88%. En lo que va de la semana, el mercado paulista acumula una pérdida de 7,14%.

En el mercado cambiario, el dólar registró un alza de 1,42% y cerró cotizado a 2,497 reales. Durante la rueda, la divisa llegó a superar la barrera de los 2,50 reales, hecho que no se registraba desde el 3 de mayo.

Líderes oficialistas pidieron ayer una amplia investigación sobre la denuncia de compra de votos en el Congreso que involucre, además, a la oposición. La idea apunta a revisar también la actuación del gobierno que antecedió al de Lula, el de
Fernando Henrique Cardoso. En tanto, los sectores de izquierda del PT podrían dejar la agrupación, desencantados por la ola de denuncias de corrupción. Según advirtió uno de sus líderes, el diputado Chico Alencar. «Después de la resistencia a la dictadura, estamos viviendo nuestro peor período político. El desencanto crece en la sociedad y nos alcanza también a nosotros», dijo.

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