27 de mayo 2003 - 00:00

Aznar disfruta de la "derrota dulce"

Madrid - Cuando en marzo de 1996, José María Aznar ganó las elecciones presidenciales por sólo un punto de diferencia, se habló de la «victoria amarga» del PP frente al PSOE, ya que Felipe González llegaba a los comicios tras cuatro períodos y más de 12 años de desgaste, y no obstante obtuvo una votación decorosa. Los resultados del domingo en las elecciones municipales y autonómicas, que por primera vez en 10 años vieron de nuevo triunfadores a los socialistas (PSOE), pueden definirse como la «derrota dulce» de Aznar, ya que si bien su formación sacó 200.000 votos menos que el principal partido de oposición, ello estuvo lejos de los peores pronósticos de los meses anteriores.

El partido de Aznar sacó 33,83 por ciento a nivel nacional frente a 34,84 por ciento de los socialistas, pero ganó el distrito clave y simbólico de Madrid con Alberto Ruiz Gallardón como candidato (ver aparte).

Los partidos opositores se habían esperanzado en volcar el resultado electoral a partir de las masivas manifestaciones de repudio al oficialismo por el tratamiento del desastre ecológico del buque petrolero Prestige, que se hundió frente a las costas de Galicia, y sobre todo, el alineamiento de Aznar con EE.UU. en la guerra de Irak. Ello sumado a las dificultades cotidianas de los españoles por un extendido empleo precario y las dificultades para acceder a la vivienda, hizo creer a los socialistas que estaba todo listo para volver a ser mayoría.

• Incertidumbre

El PP perdió la Comunidad de Madrid (Madrid y alrededores) a manos de la coalición parlamentaria de socialistas e Izquierda Unida. Pero el socialismo perdió un cuarto de sus concejales en Barcelona en favor de otras opciones de izquierda (ERC y IPC), y aunque sigue siendo la fuerza más votada (Barcelona es la ciudad de mayor voto de izquierda de España), esa pérdida deslució al actual intendente Joan Clos y augura incertidumbre en la votación por la comunidad de Cataluña que se dirimirá en meses entre los catalanistas de CIU y los socialistas (allí el PP pelea el tercer puesto).

En cambio, el oficialismo obtuvo un claro triunfo en Valencia y en la Comunidad Valenciana, recuperó el gobierno comunitario de Baleares, conservó Castilla y León y Navarra, entre otros. Lejos de perder votos en Galicia, el PP local ganó, encabezado por el legendario Manuel Fraga Iribarne, pese al Prestige.

El PSOE debe conformarse con haber consolidado posiciones en Sevilla e IU en Córdoba. El socialismo mantuvo a su electorado en Andalucía, Extremadura, como lo hace desde el reinicio democrático y recuperó la capital de Aragón, Zaragoza, con el ex ministro socialista
Luis Alberto Belloch. El PSOE conservará las comunidades de Aragón, Asturias y la ciudad gallega de La Coruña.

Un capítulo aparte merece el País Vasco.Allí se puso en juego el denominado «plan Ibarretxe», presentado por presidente de la comunidad vasca para plebiscitar la independencia de la región. El PNV logró conservar Bilbao pese a la anunciada alianza inédita PSOE-PP, igualó en concejales al PP en la capital administrativa,Vitoria, y salió segundo en San Sebastián, en donde el socialismo es imbatible
. La agrupación radical Batasuna fue ilegalizada y sus votos fueron aprovechados por el PNV e Izquierda Unida. Las elecciones autonómicas en Galicia, País Vasco, Andalucía y Cataluña ser realizarán en los próximos meses.

Dejá tu comentario

Te puede interesar