Tony Blair, durante una celebración en conmemoración
de los caídos en la Primera Guerra
Mundial.
Londres (EFE, Reuters) - El testimonio que prestará mañana Tony Blair ante la comisión bipartidista creada en Estados Unidos para revisar la estrategia en Irak aumentará la presión interna sobre el primer ministro británico, que rechazó hasta ahora una investigación de su propio Parlamento.
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Eso es lo que se desprende de la decisión de un grupo de diputados de la Cámara de los Comunes de llevar a cabo un nuevo intento para obligar al gobierno laborista a revelar ante los representantes de sus ciudadanos la estrategia que persigue en el país árabe.
Según el diario «The Independent», diputados de varios partidos quieren presentar una enmienda al llamado discurso de la Corona, que pronunciará el miércoles la Reina Isabel II y en el que el gobierno laborista establecerá sus prioridades para esta Legislatura. De prosperar esa iniciativa, dice el periódico, el gobierno tendría que explicar en público lo que está diciendo en privado a Washington.
Blair, que se ha opuesto una y otra vez a que el Parlamento británico inicie una investigación sobre la invasión del país árabe, aceptó sin embargo testificar mañana por videoconferencia ante el Grupo de Estudios sobre Irak, que preside el ex secretario de Estado norteamericano James Baker.
El grupo se entrevista mañana mismo con el presidente de Estados Unidos, George W. Bush (ver aparte), quien, contra el consejo de otros gobiernos amigos y de las propias Naciones Unidas, decidió la invasión de Irak junto a Blair con el argumento, que luego se demostró falso, de la existencia de armas de destrucción masiva.
La buena disposición mostrada por Blair a contestar a las preguntas que se le hagan desde el otro lado del Atlánticomientras rechaza una investigaciónen casa fue duramente criticadaeste fin de semana por el líder de los liberales demócratas, en la oposición, Menzies Campbell.
Tras calificar lo ocurrido de « intolerable», Campbell afirmó: «Es al Parlamento británico al que debería dar explicaciones y revelar la estrategia que persigue».
Campbell se refería al hecho de que la pasada semana, Blair y su Partido Laborista lograron bloquear, aunque con una mayoría reducida, un intento de los partidos nacionalistas escocés y galés, apoyado también por los conservadores, de forzar una investigación sobre Irak en los Comunes.
El argumento esgrimido por Blair y sus correligionarios es que una investigación parlamentaria en este momento minaría la moral de las tropas británicas destacadas en el país árabe y envalentonaría, en cambio, a los insurgentes.
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