15 de febrero 2008 - 00:00

Blindan embajadas israelíes y ponen ejército en alerta

Jerusalén (El Mundo, EFE, AFP, ANSA) - Israel está tomando medidas para evitar lo que le parece inevitable: una respuesta contundente del grupo chiita Hizbollah al asesinato de su comandante y figura clave, Imad Fayed Moughniyah. «Hizbollah acusa una y otra vez a Israel de la muerte de Moughniyah, razón suficiente para que aumente el riesgo de una acción terrorista contra objetivos israelíes en el extranjero», aseguró el comunicado emitido por el comité antiterrorista que cita: «Existe un peligro palpable».

Advierte de la posibilidad de secuestros de israelíes, ya sean simples turistas, oficiales en la reserva, diplomáticos o, por ejemplo, empresarios que mantienen relaciones comerciales en países árabes no musulmanes. Tailandia y Sudamérica, que reciben a muchos turistas israelíes, están también en la lista negra.

Varios expertos consideran que la advertencia oficial es muy grave. En el comunicado, se dan algunos consejos a los ciudadanos en el extranjero, como por ejemplo alejarse de aglomeraciones donde se concentran muchos israelíes, no explicar la procedencia, no recibir regalos de desconocidos y, sobre todo, estar muy atento.

Tres posibles escenarios: un coche bomba contra una embajada o comunidad judía, secuestros o ataques contra un avión israelí.

Ronen Bergman, analista del «Yediot Ajaronot», consideró que la muerte de Moughniyah es mucho más traumática. «Era algo más que un dirigente o comandante en jefe. Muchos en Israel se dedicaron durante mucho tiempo a seguir al líder, conocido como el 'Carlos iraní', un serio competidor a Osama bin Laden en el título de terrorista más peligroso del mundo.»

En una nota publicada en la versión on line del diario español «El Mundo», Sal Emergui escribió que «Israel descarta su relación con el atentado, pero al mismo tiempo no le desagrada la idea de que algunos piensen que sí. Su capacidad de disuasión y capacidad militar quedaron dañadas tras la guerra del Líbano en 2006», sostuvo. «Sería tambiénun claro mensaje a Hassan Nasrallah de que el Mossad ( servicios secretos) sigue teniendo brazos muy largos capaces de llegar incluso a una figura tan importante y protegida como Moughniyah».

Asimismo, el periodista se preguntó: «¿Vale la pena pagar el precio?». «Siempre que se plantea matar a un líder de un grupo terrorista, hay que plantearse los efectos que suelen ser venganzas dolorosas. Pero en este caso, no hay duda de que es un éxito importante, ya que Moughniyah era fundamental para Hizbollah, incluso más que el propio Nasrallah. Les costará encontrar un sustituto con su experiencia y capacidad militar, además de sus especiales relaciones con el régimen iraní», decía ayer el ex miembro del Mossad Gad Shomron.

Ben Caspit, del diario «Maariv», resumió la opinión de muchos israelíes: «El asesinato de Mughniyah es bueno y malo para nosotros. Bueno porque murió un hombre sediento de sangre de judíos, que segó la vida de muchos y seguramente lo seguiría haciendo. Y es malo porque tras Moughniyah, vendrá otro Moughniyah y, como suele pasar, vendrá también la venganza». «La otra pregunta formulada es dónde y cuándo», concluyó Emergui.

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