9 de agosto 2005 - 00:00

Brasil: boqueteros robaron del Banco Central u$s 65 millones

La ciudad de Ceará, donde se cometió el robo, está ubicada en el nordeste de Brasil.
La ciudad de Ceará, donde se cometió el robo, está ubicada en el nordeste de Brasil.
San Pablo (EFE, AFP, ANSA) - Nada menos que 150 millones de reales (unos u$s 65,2 millones) con un peso estimado de 3,5 toneladas, fueron robados de la caja fuerte principal de la delegación de Ceará del Banco Central de Brasil. Los ladrones cavaron un túnel desde una casa vecina de unos 200 metros de largo y vaciaron las oficinas del Banco Central en la ciudad de Fortaleza, norte del país, durante el fin de semana, en lo que fue indicado como el mayor atraco de la historia por fuentes policiales.

El banco emisor, cuyos funcionarios detectaron recién el lunes la pérdida, no había informado anoche el valor del dinero desaparecido. Sin embargo, fuentes de la policía federal en Ceará, estado del que Fortaleza es capital, dijeron que la cifra se acerca a 150 millones de reales.

De confirmarse tal botín, sería el mayor robo de un banco ocurrido en la historia de Brasil. Anoche estaba movilizadas la policial estadual, la policía civil, la de caminos y el cuerpo de bomberos en búsqueda de los responsables del robo
.

El increíble cúmulo de fallas en los mecanismos de prevención y la magnitud del peso del botín hacen pensar en una logística, que se extendió a lo largo de tres meses, que habría requerido múltiples complicidades dentro del banco y de parte de fuerzas de seguridad.

Las autoridades desconocen por cuánto tiempo permanecieron los ladrones en las instalaciones del Banco Central y por qué las alarmas no se accionaron, aunque se informó que «para entrar al banco, los bandidos excavaron un túnel de aproximadamente 80 metros y 70 centímetros de ancho, revestido de madera y lona plástica, con iluminación eléctrica». Dentro del pasadizo fueron encontradas varias herramientas, una sierra eléctrica, un alicate de corte y un taladro.

• Contenedores

«Fueron violados cinco contenedores en los que eran guardados billetes de 50 reales. Los billetes habían sido recogidos para ser analizados por el Departamento de Medio Circulante», según un comunicado del Banco Central.

«Tras el análisis -agregó-, una parte sería encaminada de vuelta al sistema financiero y otra parte incinerada.»

La entidad informó que su sede regional está en un área de unos 500 metros cuadrados con modernos sistemas de alarma, y que el cofre violado tiene paredes de dos metros de grosor blindadas con hormigón y redes de acero.

El piso tiene un espesor de 1,10 metro, es de hierro y revestido de concreto. La policía señaló que no funcionaron los sensores de movimiento.

Durante el día de ayer los investigadores mantuvieron un estricto silencio, no se sabe si porque estaban detrás de pistas firmes o se hallaban absortos por la magnitud del caso.

Aún se ignora la cantidad de personas que participaron en el golpe, aunque «fueron muchas y actuaron con mucha precisión; tenían información privilegiada y sabían perfectamente dónde estaba la caja fuerte», atinó a decir una fuente policial.

El cofre fue cerrado al anochecer del viernes y sólo fue abierto en la mañana de ayer, cuando fue descubierto el robo.

La policía informó además que la casa desde donde fue abierto el túnel había sido alquilada hacía tres meses por un grupo que supuestamente pretendía fabricar pasto sintético.

En la residencia trabajaban entre seis y diez personas, y que, pese a que no recibían clientes, todos los días salía del inmueble una furgoneta cargada con material, pero que no sospechaban que fuera la tierra extraída.

«Trabajaron varios meses. La 'empresa' de jardinería funcionaba desde marzo. Debieron disponer de equipos sofisticados, incluyendo GPS ( localización por satélite) y de expertos en cálculo, ingeniería y excavación. Fue una operación milimétrica», concluyó la fuente policial.

Las autoridades consideraban como el mayor robo el de julio de 1999, cuando cerca de veinte pistoleros invadieron por la noche una agencia del Banco del Estado de Sao Paulo (Banespa) y, tras reducir a quince vigilantes, huyeron con unos 39 millones de reales (unos u$s 16,9 millones al cambio actual).

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