26 de junio 2003 - 00:00

Brasil: gobierno prometió que no elevará impuestos

Brasilia (AFP, O Estado de Sao Paulo) - Trescientos de los más importantes empresarios brasileños marcharon ayer hacia el Congreso en Brasilia pidiendo una reducción de la carga fiscal y modificaciones al proyecto oficial de reforma tributaria. Allí los recibió el presidente de la Cámara de Diputados, Joao Paulo Cunha, quien les prometió que no habrá nuevos aumentos de impuestos.

Cunha, del gobernante Partido de los Trabajadores, aseguró a los hombres de empresa que el propósito de la reforma no es elevar la carga impositiva.

El diputado Virgílio Guimaraes, también del PT y a cargo de llevar adelante el plan oficial en la cámara, indicó que «la propuesta no eleva la carga impositiva» y que es un compromiso del gobierno «simplificar el sistema tributario y, si es posible, reducir la carga».

Los manifestantes reaccionaron de manera positiva al compromiso. «Creo que cumplirán, porque fue un compromiso público de que habrá realmente una limitación de la carga tributaria», afirmó el presidente de la Confederación Nacional del Comercio, Antônio Oliveira Santos.

•Reacción positiva

Los empresarios partieron de un hotel de Brasilia y se dirigieron al Congreso nacional liderados por Jorge Gerdau, dueño del Gerdau y coordinador del Movimiento de Acción Empresarial. Ya en el Legislativo, entregaron a Cunha una propuesta alternativa de reforma tributaria.

El presidente de la Confederación Nacional de la Industria (CNI), el diputado Armando Monteiro Neto, alertó sobre el riesgo de que la reforma tributaria del gobierno eleve la carga, ubicada ya en 35% del PBI.

En tanto, Gerdau señaló que esa presión del fisco está por encima de la expectativa histórica en el Brasil. El empresario aludió también a una polémica que se da en la Argentina sobre la vigencia del impuesto al cheque, asegurando que «para bien del país» se deberían evitar los impuestos acumulativos.

•Advertencia

Las quejas de los empresarios por la elevada presión tributaria se suman a las que aluden a la tasa de interés, fijada en 26% anual por el Banco Central. Según dicen, éstas están provocando un enfriamiento de la economía y la posibilidad de que ésta caiga pronto en recesión.

En ese sentido, ayer se conoció otro dato que preocupa: las inversiones extranjeras directas sufrieron una fuerte caída en los primeros cinco meses del año, al descender a 3.315 millones de dólares, frente a los 8.087 millones del mismo período de 2002.

Sin embargo, las autoridades económicas siguen presentando como positiva la evolución de los principales índices. Según el ministro de Hacienda,
Antonio Palocci, responsable de la línea económica ortodoxa del gobierno, «definitivamente, Brasil salió de terapia intensiva. Los riesgos mayores para la economía, al final del año pasado e inicio de éste, están superados».

Palocci justificó su afirmación indicando que «la amenaza de alta inflación que se anunciaba está superada, y todas las proyecciones indican inflación futura de 7% con tendencia de baja». Esto abriría la puerta a nuevas bajas de la tasa de interés, como la decidida la semana pasada por el Banco Central.

Palocci había anunciado el martes una flexibilización de las metas de inflación del gobierno para los próximos dos años, a 5,5% para 2004 (con margen de tolerancia de 2,5% por encima o por debajo) y 4,5% para 2005.

El ministro recordó ayer que «los créditos -internacionales, drásticamente cortados el pasado año-volvieron a las empresas brasileñas» y el «riesgo-país cayó de manera sostenida».

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