Brasil: picardías, bajezas y trampas en el cierre de campañas
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Haga lo que haga, el bolsonarismo es carne de polémica. Flávio, actual diputado y candidato a senador, salió a defender a dos candidatos del Partido Social Liberal que impulsa a su padre que removieron y rompieron una placa que homenajeaba a la concejala de izquierda y militante por los derechos homosexuales Marielle Franco, asesinada a tiros en marzo como parte de una trama oscura que, se sospecha, tiene puntas políticas.
"Lo único que hicieron fue restablecer el orden", argumentó Flávio. Resulta que la placa estaba colocada encima del nombre de la plaza carioca de Marechal Floriano.
También hubo hoy espacio para las denuncias de campaña sucia. Fernando Haddad se quejó por la profusión de mensajes de WhatsApp que, dijo, indicaban que se propone cerrar las iglesias de Brasil. "Justo yo, que soy nieto de un líder religioso", se indignó.
Las "fake news" alcanzaron a su número dos, la comunista Manuela D'Ávila, de quien "le pusieron", photoshop mediante, una remera que decía "Jesús es travesti".
¿Será que Haddad y Manuela mienten? Parece que no. Una fuente insospechada de petismo, como el director de la encuestadora Datafolha, Mauro Paulino, "ese material está llegando ampliamente por WhatsApp e influye sobre los electores". Las imágenes del triste episodio circularon intensamente en las redes sociales, pero eso no vale gran cosa: quienes aplauden y quienes deploran esas cosas ya saben lo que van a hacer el domingo.
Finalmente, hubo espacio también para que se luciera el presidente del Supremo Tribunal Federal, Dias Toffoli, quien venía de un par de traspiés.
El primero había sido su aval a la medida cautelar por la que el ministro Luiz Fux había censurado una entrevista de Folha a Lula ante el "elevado riesgo de que la divulgación (...) cause desinformación en vísperas de la elección". ¿Llamará a alguien a engaño que Lula diga que Haddad le gusta más que Bolsonaro? Para pensar...
El otro tropiezo del supremo, que hace pocas semanas accedió a la titularidad del tribunal, había sido su confesión de que llamaba "movimiento", no "revolución" ni "golpe", a la destitución de un Gobierno democrático por parte de militares en 1964.
Así las cosas, hoy expresó en tono vibrante el jurista José Gomes Canotilho: "Nunca más esclavitud, nunca más dictadura, nunca más fascismo y nazismo y nunca más discriminación.
"Os desafios existem e sempre existirão, como disse em meu discurso de posse nesta Corte, o jogo democrático traz incertezas, a grandeza de uma nação é exatamente se inserir neste jogo democrático e ter a coragem de viver a democracia", discursou Toffoli. ¿Una proclama contra Bolsonaro? Nada de eso. "Nunca más comunismo", clamó.
Ahora sí Brasil está en equilibrio.




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