Ofensiva judicial en Brasil: arrestaron a la líder de un grupo de choque bolsonarista

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Otros cinco militantes del grupo "los 300" cayeron junto a Sara Winter. Se los acusa de haber pretendido invadir el Congreso y de haber arrojado bengalas contra el alto tribunal. Persiste la tensión entre poderes y el temor a un autogolpe.

Brasilia - La exmilitante feminista y actual líder de un grupúsculo de ultraderecha brasileño Sara Winter fue arrestada ayer junto a otras cinco personas sospechosas de haber protagonizado “manifestaciones antidemocráticas” contra el Congreso y el Supremo Tribunal Federal (STF), dos instituciones con crecientes tensiones con el presidente Jair Bolsonaro.

La policía había desalojado el sábado a los militantes de ese grupo, apodado “300 de Brasil” –en referencia a los soldados espartanos que contuvieron una ofensiva persa en la batalla de las Termópilas en 480 a.C.–, de la Explanada de los Ministerios de Brasilia, donde acampaban desde hacía dos meses.

Sara Winter, alias de Sara Fernanda Giromini, de 27 años, fue en 2013 la fundadora del grupo Femen en Brasil, antes de dar un viraje ideológico de 180 grados y convertirse en las elecciones de 2018 en una bolsonarista militante.

A manera de represalia, los miembros del “grupo de los 300” trataron el sábado de invadir el Congreso y arrojaron bengalas hacia el Supremo Tribunal Federal (STF).

En sus manifestaciones nocturnas se los suele ver vestidos con ropa negra, muchas veces con el rostro cubierto y portando antorchas, en una actitud que para muchos tiene reminiscencias fascistas. El mismo y sus manifestaciones intimidatorias, en las que abundan los insultos y amenazas contra otros poderes del Estado, nunca ha sido desautorizado por el Gobierno.

Esas tensiones han deparado investigaciones del Supremo contra la familia y el entorno de Bolsonaro, algunas delicadas, y, desde el Poder Ejecutivo, amenazas explícitas de autogolpe y cierre del alto tribunal.

El STF “nunca se someterá, como no se ha sometido a lo largo de toda su historia, a ningún tipo de amenaza velada, indirecta o directa y seguirá cumpliendo su misión”, indicó horas después de los arrestos su presidente, José Antonio Dias Toffoli, en un comunicado.

“Esas actitudes, financiadas ilegalmente, han sido reiteradas y estimuladas por una minoría de la población y por integrantes del propio Estado”, advirtió.

En una reunión ministerial a fines de abril, el ministro de Educación, Abraham Weintraub, afirmó: “Si por mí fuera, ponía a todos esos delincuentes en la cárcel. Empezando por el Supremo Tribunal Federal”.

Weintraub apuntaba a quienes proponen medidas de cuarentena para enfrentar la pandemia de coronavirus, criticadas por Bolsonaro por su impacto en la economía y las restricciones que suponen a la libertad de desplazamientos.

Ministro

Un video colgado en las redes sociales muestra a Weintraub en una manifestación bolsonarista diciendo a los participantes: “Ya he dado mi opinión de lo que haría con los delincuentes”.

Weintraub acudió a ese acto sin llevar tapaboca, obligatorio en Brasilia, lo cual le valió ayer una multa de 2.000 reales, informaron medios brasileños, mostrando el recibo emitido por las autoridades.

Ese acto había sido prohibido por el gobernador del Distrito Federal, Ibaneis Rocha.

Brasil es el segundo país con más contagiados y con más muertos por la pandemia de Covid-19, detrás de Estados Unidos. Hasta el sábado el número de decesos ascendía a 43.332.

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