6 de noviembre 2006 - 00:00

Bush aplaudió; Europa rechazó pena de muerte

George W. Bush
George W. Bush
Washington y Bruselas (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - La comunidad internacional se manifestó ayer de manera dispar sobre la condena de muerte a Saddam Hussein.

«Es un gran logro para la joven democracia de ese país y para su gobierno constitucional», opinó George W. Bush. El presidente de EE.UU. también definió a la condena como «un hito en los esfuerzos del pueblo iraquí de reemplazar el régimen de un tirano con el poder de la ley» a fin de lograr una sociedad «libre y justa».

Bush puntualizó que «el hombre que en un tiempo inculcó el miedo en los corazones de los iraquíes debió ahora escuchar a los iraquíes libres hablar de los actos de tortura y los asesinatos que él había ordenado contra sus familias y ellos mismos». «Es una buena jornada para el pueblo iraquí», dijo por su parte Tony Snow, portavoz de la Casa Blanca.

La Unión Europea (UE) se manifestó, a través de un comunicado difundido por la presidencia de turno finlandesa, en contra de la pena capital en «todos los casos y en cada circunstancia, y no debería ser aplicada» ni siquiera contra Saddam.

No obstante, la presidencia del bloque recordó que «en el arco de los años repetidamente condenó las violaciones sistemáticas, extendidas y extremadamente graves de los derechos humanos y del derecho humanitario internacional cometidos por Saddam». De la misma manera se expresaron el ministro del Exterior francés, Phillipe Douste-Blazy; el vicejefe del gobierno italiano y ministro del Exterior, Massimo D'Alema; el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero; y la canciller alemana, Angela Merkel. En el caso de Gran Bretaña, si bien está en contra de la pena de muerte, la ministra del Exterior británico, Margaret Beckett, saludó que Saddam Hussein y los demás imputados hayan sido llevados ante la Justicia.

Por su lado, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Louise Arbour, les pidió a las autoridades iraquíes una moratoria de la ejecución de Hussein y de sus ex colaboradores. «Quienes fueron condenados deben tener la posibilidad de agotar todas las vías de recurso, y cualquiera sea el éxito de la apelación, espero que el gobierno iraquí pronuncie una moratoria de las ejecuciones», dijo Louise Arbour en Ginebra.

Amnistía Internacional, organización defensora de los Derechos Humanos, deploró la condena. Según AI, el caso «estuvo marcado por graves vicios que ponen en duda la capacidad del tribunal por cómo está constituido, de administrar correctamente la justicia, en el respeto de los estándares internacionales».

Además, el Vaticano dijo que el ex dictador no debería ser colgado. «Para mí, castigar un crimen con otro crimen significaría que todavía estamos en el punto de demandar ojo por ojo, diente por diente», dijo el cardenal Renato Martino, jefe del Consejo del Vaticano para la Paz y Justicia.

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