14 de septiembre 2005 - 00:00

Bush asumió culpas por respuesta tardía al huracán Katrina

Washington y Nueva Orleans (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - En momentos en que una nueva encuesta reveló que su popularidad continúa en baja, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, asumió ayer la «plena responsabilidad» por la tardía respuesta del gobierno al huracán Katrina y aseguró que se encargará personalmente de averiguar lo que funcionó bien y lo que no.

«Si el gobierno federal no cumplió sus funciones debidamente, yo asumo la responsabilidad», aseguró Bush en tono decidido, en una conferencia de prensa junto al presidente iraquí, Jalal Talabani.

«Katrina reveló serios problemas en nuestra capacidad de responder, a todos los niveles de gobierno», dijo Bush antes de precisar que cuando salgan a la luz las conclusiones de la investigación sobre dicha respuesta «no defenderé el proceso en curso» pero sí a las personas que se dedicaron a salvar vidas.

Pese a tener una agenda de vértigo en los próximos días, Bush parece decidido a combatir las crecientes críticas y a recuperar el apoyo popular que perdió por culpa de esta catástrofe.

Según un sondeo de la empresa Gallup para la cadena de televisión CNN y el diario «USA Today», 54% de los estadounidenses desaprueba la forma en la que Bush manejó la crisis, mientras que 43% está conforme.

Las cifras de esta encuesta son peores de las que había arrojado un sondeo similar elaborado entre el 28 y el 30 de agosto
, justo después del embate de Katrina. En aquel momento, los que veían a Bush como un líder «fuerte» eran 60%.

Antes de abandonar Washington con destino a Nueva York, donde hoy asistirá a la Asamblea General de las Naciones Unidas, la Casa Blanca anunció que el presidente volverá mañana a Louisiana, en la que será su cuarta visita a la región desde que Katrina azotó las costas del Golfo de México el pasado 29 de agosto.

Por el momento, la primera y única víctima política de la catástrofe fue el responsable de la
Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA), Michael Brown, quien el lunes anunció su dimisión después de que el gobierno lo apartara la semana pasada de las labores de coordinación de la ayuda sobre el terreno. Su sustituto al frente de la FEMA, David Paulison, ya puso ayer manos a la obra y aseguró que «vamos a sacar a la gente de los refugios, vamos a avanzar y darles la ayuda que necesitan».

El presidente no escatimó elogios para el personal de los equipos de rescate y reconstrucción que, muy poco a poco,
están consiguiendo que la región comience a recuperarse.

El puerto de Nueva Orleans reanudó ayer sus operaciones y se esperaba que también se reactiven los vuelos comerciales en el aeropuerto de la ciudad.

• Víctimas

La parte negativa sigue siendo la recuperación de cadáveres, como los alrededor de 45 hallados en un hospital de Nueva Orleans, que ya elevan el balance total de muertos a causa del huracán a 657.

Sólo en el estado de Louisiana, el balance pasó de 279, el lunes, a 423 ayer, de acuerdo con las autoridades locales. En el estado de Mississippi las cifras llegan a los 218 muertos, informó la oficina del gobernador,
Haley Barbour. Mientras, el número de víctimas de Katrina en Florida es de 14 y de 2 en Alabama, según cifras oficiales.

El aumento del número de cadáveres encontrados se debe a que el nivel de las aguas ha comenzado a bajar, permitiendo a los rescatistas llegar a más áreas de la ciudad.

Las autoridades indicaron que la ciudad de Nueva Orleans estará desagotada totalmente recién a principios de octubre y que al menos 160.000 casas deberán ser demolidas.

Por su parte, el alcalde de la ciudad,
Ray Nagin, dijo ayer que una parte de Nueva Orleans podría ser reabierta en una semana si los estudios ambientales dan resultados positivos. Allí, las autoridades arrestaron a los dos propietarios de un asilo para ancianos por haber desoído las órdenes de evacuación, lo que costó 34 vidas.

En tanto,
distintos medios internacionales consignaron ayer que informar desde Nueva Orleans «está siendo una odisea para la prensa» y denunciaron que las autoridades norteamericanas censuran, obstaculizan y agreden a los periodistas.

Precisaron que a la dificultad del propio entorno, inundado, vacío e imposible de recorrer, se suman las trabas impuestas por las autoridades.

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