31 de agosto 2004 - 00:00

Bush: "Guerra contra el terror no puede ganarse"

El reconocimiento del presidente de EE.UU., George W. Bush, de la dificultad de vencer en la guerra no convencional contra el terrorismo impactó ayer con fuerza. Tanto que opacó el comienzo de la Convención Republicana, la gran plataforma de lanzamiento de su candidatura a la reelección. Acaso Bush elija para un eventual segundo mandato una nueva estrategia contra un enemigo tan elusivo como implacable. Un enemigo que ni siquiera respeta a países «neutrales», como se revela en estas horas en el dramático secuestro de dos periodistas franceses en Irak, a quienes amenazan con asesinar si Jacques Chirac no veta la ley que prohíbe el uso del velo islámico en escuelas.

Nueva York (ANSA, AFP, ASN) - Justo en el día inaugural de la Convención Republicana, el promocionado acto político que formalizará su candidatura a la reelección, el presidente de EE.UU., George W. Bush, desató ayer una inoportuna polémica al afirmar que no cree que se pueda ganar la guerra contra el terrorismo.

«¿Podemos ganar?», se le preguntó sobre la cuestión en el programa Today de la cadena televisiva NBC. «No creo que se pueda ganar. Pero pienso que se pueden crear condiciones para que (los terroristas) resulten menos aceptables en el mundo», respondió el mandatario.

• Fortaleza

«Creo que si somos fuertes y resueltos, es menos probable que nuestros hijos vivan bajo la amenaza de Al-Qaeda por un largo período de tiempo», añadió Bush en la mencionada entrevista. «No tengo un plazo definitivo pero me quiero asegurarde que nuestros hijos puedan crecer en un mundo pacífico. Si creemos que no podemos ganar, la alternativa es la retirada», matizó.

«No podemos mostrar debilidad en este mundo de hoy, porque el enemigo explotará esa debilidad. Eso los envalentonaráy hará del mundo un lugarmás peligroso», sentenció. John Edwards, compañero de fórmula del candidato presidencial demócrata, John Kerry, salió a cruzarlo con dureza. «Después de haber escuchado durante meses a los republicanos fundamentar su campaña sobre su capacidad para ganar la guerra contra el terrorismo, ahora el presidente dice que no puede ganar», lanzó en un discurso en Wilmington. «Este no era el momento de declarar una derrota. No será fácil ni será rápido, pero tenemos un amplio plan de largo plazo para hacer más seguros a los Estados Unidos», añadió tratando de capitalizar electoralmente la controversia.

Edwards acusó también a Bush de multiplicar sus errores de apreciación en política exterior, no solamente respecto a Irak, donde el mandatario reconoció haber hecho una «mala evaluación». «Luego de haber repetido durante meses que había hecho todo bien en Irak y en política exterior, el presidente acaba de reconocer que realizó una mala evaluación sobre la manera de hacer esa guerra», subrayó.

Entre los «errores de cálculo-» que achacó al gobierno de Bush, Edwards mencionó « correr a la guerra sin un plan de paz; decidir hacerlo solo y sin aliados sólidos; esperar tres años luego del 11 de setiembre para comenzar a reformar el sistema de inteligencia; dar la espalda a Afganistán; no escuchar a la comisión del 11-S; y permanecer sin hacer nada mientras Corea del Norte e Irán progresan en sus programas nucleares».

Ante el crecimiento del tema, Bush envió a su portavoz,
Scott McClellan, a señalar que su declaración fue «sacada de contexto» y que su intención había sido describir que la guerra contra el terrorismo es «no convencional».

En medio de este clima, y de nuevas manifestaciones opositoras, comenzó la Convención Nacional Republicana en el Madison Square Garden de Nueva York.
La actividad de ayer consistió en la proclamación de las nominaciones, la aprobación de la plataforma electoral y la presencia de oradores como el alcalde neoyorquino Michael Bloomberg, su antecesor Rudolph Giuliani, y el influyente senador republicano John McCain.

• Satisfacción

Sin embargo, el presidente tuvo una satisfacción en el difícil día de ayer, con dos encuestas que volvieron a mostrarlo como favorito para la votación del 2 de noviembre. Según un sondeo publicado por «The Miami Herald», Bush recibe 48% de la intención de voto en Forida -donde se decidió la elección de 2000- contra 46% de Kerry. Una medición similar realizada en ese estado en marzo había arrojado una ventaja de cinco puntos porcentuales para el demócrata.

En tanto, otra encuesta de «USA Today»-CNN-Gallup mostró también a Bush al frente 48 a 46% a nivel nacional, con ventaja en Wisconsin (48 a 45%; allí había perdido con
Al Gore en 2000) y empatado en 47% en Pensilvania.

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