2 de octubre 2002 - 00:00

Bush pide que el Congreso no le "ate las manos"

Washington (ANSA, EFE) - El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, reclamó al Congreso que no le «ate las manos» para actuar contra Irak, extremo que según él ocurriría si prosperan proyectos que están analizando republicanos y demócratas. Los legisladores evitarían darle al mandatario estadounidense los amplios poderes bélicos que pretende, aunque coinciden con la necesidad de terminar con el régimen de Saddam Hussein.

Bajo la influencia de la oposición demócrata, el Congreso está preparando una resolución que permitirá al presidente lanzar una acción unilateral sobre Irak sólo con el objetivo de despojar a Saddam Hussein de las armas de destrucción masiva que -según denunció Washington- está almacenando.

En cambio, la Casa Blanca pretende que el Parlamento le otorgue amplios poderes, incluso para derrocar al presidente iraquí con el argumento de la represión que ejerce internamente y sus presuntos lazos con el terrorismo internacional. «No quiero una resolución que ate mis manos», advirtió indirectamente Bush a los legisladores durante una reunión con la prensa. Bush estimó que la resolución que está preparando el Congreso tiene mucho menos alcance que la que recibió su padre en 1990 para iniciar la Guerra del Golfo después de que Irak invadiera Kuwait. Aquel año, el Parlamento dijo que el objetivo de la ofensiva era el de un «cambio de régimen» en Bagdad, mientras que la actual se detiene en la cuestión de las presuntas armas de destrucción masiva en manos del gobierno de Bagdad, un argumento que podría desactivarse si se concreta una eventual expedición de los inspectores internacionales a Irak que parece avanzar día a día.

Según Bush, su gobierno necesita mantener la política de un «cambio de régimen» en Bagdad. El presidente se preguntó «qué cambió en Irak» en los últimos cuatro años, desde que se realizó la última visita de los inspectores de armas.

• Propuesta rechazada

El vocero de la Casa Blanca, Ari Fleischer, rechazó específicamente una resolución alternativa presentada por los influyentes senadores Joseph Biden (demócrata) y Richard Lugar (republicano), que impone condiciones para el uso de la fuerza contra Irak y lograr su desarme. Señaló que la propuesta Biden-Lugar, aunque ordena el uso de la fuerza, es «demasiado restrictiva».

A estas desavenencias entre el gobierno y los legisladores se suma la dificultad para aprobar la creación del departamento de seguridad, una megaestructura que aspira a unificar 22 agencias federales vinculadas al tema.
La oposición demócrata que domina el Senado logró trabar el proyecto porque Bush pretende una amplia potestad para remover funcionarios y empleados, lo que encuentra fuerte oposición en los sindicatos, vinculados históricamente a los demócratas. Otro de los aspectos puestos en debate en torno a una ofensiva contra Irak es el costo que significaría una guerra prolongada.

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