31 de mayo 2007 - 00:00

Bush quiere a las tropas en Irak por 50 años más

Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - La Casa Blanca planteó ayer por primera vez que la presencia de Estados Unidos en Irak podría prolongarse indefinidamente y centrarse en la estabilización del país, en lugar de tareas de combate, de modo similar a lo que ocurre en Corea del Sur hace cinco décadas.

En declaraciones a la prensa, el portavoz Tony Snow indicó que ésas son las proyecciones de George W. Bush. «En el modelo coreano nuestro país aporta una presencia de seguridad, pero Corea del Sur ha tenido un desarrollo exitoso de la democracia durante un período de años y, por lo tanto, Estados Unidos está allí como una fuerza de estabilidad», dijo Snow.

EE.UU. mantiene una fuerza de miles de soldados en el país oriental desde hace 50 años, para proteger a esa nación de una posible invasión de la comunista Corea del Norte. «Creo que lo que Bush quiere explicar es que la situación en Irak y la lucha contra el terrorismo son cosas que van a llevar tiempo, pero no siempre van a requerir una presencia de combate», precisó el portavoz.

El objetivo marcado por Washington, recordó Snow, es que el gobierno iraquí se haga responsable de lo que ocurra en su país, algo que le reiterará hoy en Washington a su par Jalal Talabani. «Uno aporta el apoyo necesario para, de vez en cuando, apoyar a los iraquíes, pero no queremos mantener a EE.UU. perpetuamente en la línea de frente», abundó.

  • Diferencias

  • Las declaraciones se conocieron en momentos en que la mayoría demócrata en el Congreso intenta lograr, utilizando todos los medios posibles, la retirada de las tropas de Irak, algo que es rechazado tajantemente por la Casa Blanca.

    Esas diferencias llevaron a un enfrentamiento sobre una ley de fondos adicionales para la guerra, que en la primera versión que había aprobado el Congreso incluía un calendario que debía comenzar en octubre próximo, pero fue vetada por Bush el 1 de mayo pasado. Tras una serie de intensas negociaciones, la oposición se echará atrás y aprobaron un nuevo proyecto de ley que excluyó el calendario. Finalmente, Bush firmó la nueva versión el pasado viernes, con lo que quedó convertida en ley.

    Mientras tanto, en Bagdad, las autoridades iraquíes y el ejército norteamericano trataban de responder al audaz secuestro de cinco británicos, capturados el martes por hombres armados que llevaban uniformes policiales.

    El ministro de Relaciones Exteriores, Hoshyar Zebari, sugirió que el Ejército del Mahdi, la milicia del religioso chiita radical Moqtada al-Sadr, podría ser responsable de este secuestro.

    Por su parte, el primer ministro británico, Tony Blair, estimó que su país no debía ceder al chantaje terrorista. «Conocemos los peligros y desafíos, pero no dejaremos nunca salirse con la suya a los que están dispuestos a utilizar los secuestros y el terrorismo», dijo de visita en Sierra Leona.

    Los secuestrados son cuatro empleados de la empresa de seguridad canadiense Garda World y de su cliente, un empleado de la empresa norteamericana de gestión BearingPoint, que trabaja como subcontratista del gobierno norteamericano para reactivar a la devastada economía iraquí.

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