21 de diciembre 2005 - 00:00

Bush quiso frenar nota por espionaje

Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA, LF) - El presidente estadounidense, George W. Bush, el 6 de diciembre pasado «estaba tan desesperado» por la posibilidad de que «The New York Times» publicara el caso de las escuchas telefónicas oficiales que convocó a los editores del diario a la Casa Blanca, «en un inútil intento» de convencerlos de que no imprimieran el informe, dijo ayer el semanario «Newsweek» en su sitio on line.

El artículo de la revista calificó el escándalo como «Snoopgate», y comparó este tipo de «abuso de poder» con la cadena de eventos que llevó a juicio político a Richard Nixon por el Watergate.

«El "Times" no hará comentarios sobre la reunión, pero uno se puede imaginar la desesperación del presidente», escribió el semanario, según el cual, Bush convocó al editor del periódico, Arthur Sulzberger, y al director, Bill Keller.

• Sin comentarios

Según «Newsweek», Bush no estaba tan preocupado por la revelación de secretos, que habría comprometido la seguridad nacional. «Lo hizo porque sabía que quedaría expuesto públicamente como alguien que violó la ley», escribió.

El medio rechazó, además, la tesis de la Casa Blanca de que el presidente fue investido de vastos poderes del Congreso después de los atentados del 11 de setiembre de 2001.

«La resolución parlamentaria votada después del 11 de setiembre, que autorizaba toda la fuerza necesaria en la lucha contra el terrorismo, hacía referencia explícita a la intervención militar, pero no negaba la Constitución ni permitía al presidente hacer lo que le parecía en todos los campos en nombre de la lucha contra el terrorismo», agregó.

La Casa Blanca se rehusó a hacer comentarios sobre la supuesta presión ejercida a los editores del periódico. «No
voy a expresarme sobre este tema», respondió el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan.

Respecto del caso de las escuchas telefónicas, cinco senadores, los republicanos
Chuck Hegel y Olympia Snowe y los demócratas Carl Levin, Ron Wyden y Dianne Feinstein solicitaron una investigación «lo antes posible» de la Comisión de Inteligencia y Justicia sobre el asunto. El objetivo es que se verifique si el gobierno de Bush efectuó las escuchas «sin la autoridad legal necesaria».

Luego de dejar al descubierto el sistema de espionaje, el diario neoyorquino reveló ayer que la policía federal (FBI) ha monitoreado a numerosos grupos de activistas que trabajan en temas ecológicos, protección de los animales y alivio de la pobreza.

Mientras, el FBI se defendió afirmando que sus operaciones estaban originadas en evidencias de actividades violentas o criminales en protestas públicas.

La Unión de Libertades Civiles de Estados Unidos (ACLU) dijo que la actividad del FBI y de las recientes desclasificaciones sobre vigilancia doméstica de parte del Consejo de Seguridad Nacional y unidades de inteligencia militar reflejan un patrón de exageraciones de parte del gobierno.

«Está claro que este gobierno involucró a cada agencia posible, desde el Pentágono hasta el CSN y el FBI, para espiar a los estadounidenses», dijo el director legal de la ACLU,
Ann Beeson.

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