11 de febrero 2003 - 00:00

Cada vez más, crece la desconfianza entre los europeos y EEUU

Nueva York - «Ellos murieron por Francia, pero Francia los olvidó.» Este fue el título de ayer del diario populista «The NewYork Post», y estaba acompañado por una foto de un cementerio estadounidense de Normandía. Este título resume, quizás en un extremo, la creciente brecha que viene surgiendo entre círculos políticos, intelectuales y periodísticos a ambos lados del océano, y en especial entre Francia y Estados Unidos.

En un reciente artículo en «The New York Review of Books», el analista Timothy Garton Ash analiza que Europa asumió para sí, y se autocomplace de haberlo hecho, la misión civilizadora, basada en el derecho y la paz, que choca de frente contra la política actual de la Casa Blanca. Por el contrario, entre los estadounidenses, según Ash, crece el estereotipo de los europeos como «débiles, irascibles, hipócritas, desunidos, arteros, a veces antisemitas y con frecuencia apaciguadores frente a los estadounidenses. Son euroenanos».

Como muestra de los destinos elegidos por EE.UU. y Europa, el desarrollo económico de la UE equiparable al de la economía estadounidense, apenas llega a tener un mínimo correlato en cuanto a potencia militar
. Otra brecha se amplía desde siempre sobre el conflicto de Medio Oriente, con la Casa Blanca haciendo frente común con el gobierno de Ariel Sharon en Israel.

Resalta Garton Ash que el título de «Le Monde» de «Todos somos estadounidenses» ni bien ocurrieron los atentados del 11 de setiembre, recorrió mails de EE.UU. y recogió muestras de satisfacción. Pero, ahora, especialmente entre la prensa y la opinión pública europea, se eleva mayoritariamente la voz en contra de la administración Bush sobre el tema Irak.

¿Por qué le tememos más a Bush que a Saddam Hussein?, se preguntaba hace dos domingos Pedro J. Ramírez, el director del diario «El Mundo», quien suele estar de acuerdo con el presidente español José María Aznar, pero que está en las antípodas en torno al tema Irak (los gobiernos de España, Gran Bretaña e Italia encabezan la postura más próxima a Bush). Los sondeos se suceden y muestran una y otra vez con porcentajes de entre 60 y 90 por ciento que los europeos se oponen a la guerra, en especial en «la Vieja Europa»: Francia y Alemania.

«El ultranacionalismo exhibido por Bush proporcionó el soporte para intensificar la actitud antiamericana», sostiene en «El País» del domingo el pensador Antonio Elorza. Del otro lado, «el antieuropeísmo existe, y es posible que sus portadores sean las primeras golondrinas de un largo y funesto verano», aventura Garton Ash.

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