26 de abril 2006 - 00:00

Cartas íntimas de un fanático

Reveladoras cartas escritas por Abu Mussab al-Zarqawi a su madre y sus hermanos, cuyos principales fragmentos se transcriben a continuación, fueron entregadas por allegados al terrorista al periodista francés Jean-Marie Quemener en Ammán, Jordania. Según le dijeron, con ello querían « enviar un mensaje que contradijera la información falsa que los judíos y los norteamericanos están difundiendo por el mundo», indicó el diario español «El Mundo», que las difundió. Los textos revelan el fanatismo de su pensamiento y las ilustraciones que la acompañan resultan llamativamente infantiles, sobre todo proviniendo de un terrorista tan sanguinario.

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«Reza cuando se haga de noche y no estés nunca aburrido, así encontrarás complacencia una vez enterrado en la tumba y separado de tu gente. Ayuna cuando puedas porque esto te satisfará al tener sed. Haz siempre limosna secreta y públicamente y no seas tacaño sino generoso. Todo esto te sirve de sombra cuando calienta el sol del juicio final. Sé educado y tímido, siempre sonriente y no seas nunca malhumorado.»
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«Dedicado a mi madre: Un hombre engañó una vez a un niño ignorante. Le dijo: si me traes el corazón de tu madre, te daré muchas joyas y dinero. El joven da una puñalada a su madre, le saca el corazón y vuelve con el hombre. Pero, disgustado después de lo que ha hecho, tropezó y así se le cayó el corazón que llevaba. El corazón de su madre, lleno de sangre, lo llama: 'Mi querido hijo, ¿te has hecho daño?'. Pero a pesar de la ternura de la voz de la madre, el hijo enojó mucho al cielo y, como consecuencia, el joven saca una daga e intenta apuñalarse. Pero el corazón de la madre, otra vez, lo llama: 'Para y no lo hagas. No quiero recibir dos puñaladas en el corazón, una tras otra'.»

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«Doy las gracias a Alá y pido su ayuda y su perdón. Le pido que nos aleje del mal y que nos guíe por el buen camino. A quien Alá le enseña el buen camino no puede equivocarse, y a quien Alá le hace equivocarse nadie lo puede corregir. No hay dios más que Alá y Mahoma es su profeta. Los creyentes de los profetas siempre han tenido muchas pruebas difíciles en la vida. Para que Dios distinga el bueno y el malo que hay en ellos. Desde que Alá creó a Adán, lo dejó en el Paraíso y lo enfrentó con la prueba del árbol. De la manzana se sucedió una desgracia detrás de otra. Y mandó un profeta a cada civilización para enseñarles el camino de Dios y por ello han sufrido los maltratos y la humillación.»

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«Como dice Alá en su libro sagrado: '¿O creéis que vais a entrar en el jardín antes de pasar por lo mismo que pasaron quienes os precedieron?' Sufrieron el infortunio y la tribulación.»

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«Esto es lo que pienso: si he acertado es por la ayuda de Alá y si estoy cometiendo un error es por culpa mía y del diablo. Dios y el profeta son inocentes de mis errores. Mis queridos hermana y hermano, no olvidéis pedir a Alá que me ayude. Yo soy servidor de Alá. Y no soy el dueño de mi destino ni tengo fuerza sin su ayuda. Por eso os pido que no dejéis de pedir a Alá de día y de noche que me cuide y que perdone mis errores, porque sin su perdón estoy perdido. Pido a Alá paz y tranquilidad. Vuestro hermano, el desconocido.»

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