Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - La Casa Blanca se apresuró ayer a devolver las decenas de miles de dólares donados por Jack Abramoff a la campaña para la reelección del presidente George W. Bush, apenas un día después de que el lobbysta republicano admitiera haber sobornado a funcionarios públicos estadounidenses.
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El dinero será donado a la Asociación Estadounidense del Corazón, en momentos en que el Departamento de Justicia inició una extensa investigación sobre las actividades del empresario que, según analistas, pueden desatar el mayor escándalo de la historia en el Congreso de EE.UU.
La portavoz del Comité Nacional Republicano, Tracey Schmitt, dijo que Abramoff, su esposa y la tribu indígena Saginaw Chippewa de Michigan, que él representó ante el Congreso, donaron 2.000 dólares cada uno a la campaña Bush-Cheney de 2004, y ése es el dinero que será devuelto.
Sin embargo, Abramoff recaudó al menos 100.000 dólares para la reelección de Bush -suma que le valió el calificativo honorario de «pionero»-, principalmente a través de donaciones privadas.
Preocupado por las posibles derivaciones del caso, el portavoz del gobierno, Scott Mc-Clel lan, insistió en que Bush no conoce personalmente a Abramoff, aunque confirmó que éste asistió a tres recepciones en la Casa Blanca.
• Culpable
El empresario, que estableció fuertes vínculos con líderes del Congreso, se declaró culpable el martes de tres cargos de conspiración, fraude postal y evasión de impuestos en un tribunal federal de Washington, situación que se repitió ayer en Miami.
«Me declaro culpable, señoría», dijo ante el magistrado. Abramoff podría quedar en libertad bajo fianza hasta después de que se dicte sentencia, prevista por el juez Paul C. Huck para el próximo 16 de marzo.
Sobre las investigaciones, el acusado se mostró dispuesto a cooperar en este sonado caso de tráfico de influencias y que, en lo que atañe a Miami, se relaciona con la compra en 2000 de una flotilla de casinos flotantes.
Su abogado, Neal Sonnett, informó que el acuerdo contempla una sentencia máxima de siete años, que aún podría verse reducida si Abramoff, tal como se comprometió, coopera a fondo con la Fiscalía.
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