23 de diciembre 2005 - 00:00

Cedió gremio y se levantó el paro en Nueva York

Roger Toussaint, líder de los huelguistas neoyorquinos, sale como el principal derrotado de una medida de fuerza que le costó unos 1.000 millones de dólares a la ciudad.
Roger Toussaint, líder de los huelguistas neoyorquinos, sale como el principal derrotado de una medida de fuerza que le costó unos 1.000 millones de dólares a la ciudad.
Nueva York (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El sindicato del transporte de Nueva York decidió ayer levantar la huelga que dejó durante tres días a la ciudad en el caos y sin colectivos y subtes, y aceptó volver a la mesa de negociación.

Así lo anunció a las cámaras de televisión uno de los integrantes ejecutivos del sindicato, Eladio Díaz, quien afirmó que el regreso al trabajo de los cerca de 34.000 empleados de la red del transporte público será «inminente».

«Vamos a volver al trabajo tan pronto como sea posible. Todos van a regresar. Eso es lo que hemos decidido. Pero es inconcebible», dijo otro miembro del sindicato, George Berlstein, que reconoció haber votado en contra del fin de la huelga por considerar que «no conseguimos nada».

El paro, el primero que vivió el transporte público de la Gran Manzana en los últimos 25 años, dejó sin medio de locomoción a cerca de siete millones de personas y le costó a la ciudad alrededor de 1.000 millones de dólares durante las tres primeras jornadas, perjudicando a tiendas y otros negocios antes de la temporada de vacaciones.

Con el final de la huelga, el Sindicato de los Trabajadores del Transporte (TWU) reabrirá el proceso de negociación sobre el convenio colectivo con la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA), el ente de titularidad pública que gestiona la red de colectivos y subtes de Nueva York.

• Propuesta

Las negociaciones se habían roto el lunes por la madrugada, cuando la MTA se negó a retirar su propuesta de recortar las prestaciones por jubilación y del seguro de salud para los nuevos empleados. El sindicato consideró inaceptable esta propuesta e inició el paro, pese a que una ley de 1967 impide a los empleados públicos adoptar este tipo de medida.

Los dirigentes del TWU debían comparecer ayer a la tarde ante un juez de Brooklyn por «desacato criminal», aunque la citación fue anulada en vista del cambio de postura.

La reacción en las calles fue unánime.
«Estoy alegre de que haya terminado. No pensé que pudiera dejar la ciudad para ir a mi hogar en Virginia a pasar Navidad con todo este lío», dijo la peluquera Christina Turner.

• Alivio

Los neoyorquinos mostraron un alivio inmediato, incluso quienes apoyan a los huelguistas. «Es grandioso», dijo la empleada de la ONU Marianne Fabre-Lanvin. «Tuve que caminar 40 cuadras por día y a las siete de la mañana con un viento helado, eso no es muy divertido», agregó.

Según el mediador estatal Richard Curreri, los sindicalistas y las autoridades acordaron continuar dialogando sobre los temas clave, como las jubilaciones y los sistemas de salud.

«Es claro para nosotros que ambas partes tienen un deseo genuino de resolver las diferencias», afirmó Curreri.

La opinión pública estuvo dividida sobre la huelga. Una encuesta que WNBC/Marist publicó ayer a la tarde, mostró que 55% de los neoyorquinos se oponían a la decisión de los trabajadores de detener sus actividades, mientras que 38% la apoyaba.

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