Caracas - Rosario Orellana, abogada, periodista y ex vicecanciller durante el segundo período del presidente Marcos Pérez Giménez, le dice a este diario que Venezuela y la Argentina pasan por un buen momento en la relación bilateral, pero «como Chávez ofrece y no da -en el tema de los regalos y los bonos-, temo que la relación quede resentida». Sin embargo, su análisis sobre dónde el presidente Hugo Chávez ha colocado a su país es mucho más lapidario: «No se conformó con destruir a Venezuela... se cobró intereses para sí mismo con América latina». Y agrega: «Chávez ayuda a que sus candidatos lleguen al poder y luego, con sastrería jurídica, como son las Constituyentes en Bolivia y Ecuador, y la manipulación del sistema electoral, les da permanencia». Para Orellana, «Chávez, desgraciadamente, con estos elementos, ya tiene una suerte de franquicia de exportación».
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«La corrupción del gobierno de Chávez es hoy una política de Estado», apunta Freddy Muñoz, ex guerrillero y dirigente del PC, fundador del MAS y ex diputado. «Con la corrupción Chávez hace moralmente fieles a sus seguidores». En cuanto al líder bolivariano (el MAS dio su apoyo en 1998 a la candidatura de Chávez), «es inteligente, astuto, también es perverso, es militarista y completamente inescrupuloso». Cuando se le pide que lo defina en una frase, Muñoz no duda: «Chávez es un gran corruptor».
El director y fundador de la prestigiosa Analítica.com, Emilio Figueredo, apunta a otra faceta de la política de Chávez, en este caso, la exterior. «Existen 3,5 millones de colombianos que viven en Venezuela; los venezolanos tenemos totalmente asimilada nuestra relación con Colombia, pero Chávez continúa en esa búsqueda nacionalista», dice. «En el fondo, Chávez, que es un emulador de figuras paternales importantes como Fidel Castro, está buscando su Bahía de Cochinos o una gran Progrom», señala.
Preocupado, Figueredo, que es uno de los expertos en el tema de las relaciones con Colombia, advierte: «No olvidemos el ejemplo de Serbia: las FARC hoy ya están en Venezuela, y 200 km adentro de la frontera». «Chávez ve a las FARC como una palanca, como el apoyo para generar gobiernos afines. Hasta ahora no lo logró ni en Perú ni en Uruguay; esperemos que aquí tampoco».
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