Chile: Bachelet teme fuga de voto moderado a Piñera

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Santiago - Sin respiro, Michelle-Bachelet y Sebastián-Piñera aceleraron ayer los pasos para desempatar la elección el 15 de enero. La estrategia de la Concertación apunta a involucrar personalmente al popular presidente Ricardo Lagos y a los legisladores que tuvieron altos porcentajes de voto el domingo, como primer paso para aventar el riesgo de que votantes democratacristianos crucen de vereda, lo que, por mínimo que fuera, podría dejar a la médica socialista del lado de afuera de La Moneda.

El sector de Piñera emite mensajes constantes, de todas las maneras posibles, para arrastrar a los centristas de la Concertación y, por otra parte, dio un golpe de efecto hacia la derecha al nombrar al derrotado Joaquín Lavín (UDI) en la jefatura de campaña.
Este es un hombre con cierto apoyo en las clases bajas, donde compite con el Partido Socialista y un sector de la Democracia Cristiana (DC).

A la salida de la casa Piñera, Lavín se autocandidateó para el área social en un futuro gobierno, porque dijo que el tema lo «apasiona».

Lagos mismo parece haber tomado la iniciativa estratégica de su sector. Ayer dio un apoyo público a Bachelet durante la inauguración de un puente: «Los chilenos han demostrado su respaldo a la única coalición que le puede dar gobernabilidad al país», dijo al aludir a la inédita mayoría absoluta conseguida en ambas cámaras (20 a 17 y un independiente en el Senado y 65 a 54 y un independiente en Diputados). «Que no digan que el presidente de la República está interviniendo. Estoy entregando mis puntos de vista por el bien de Chile», se atajó el presidente socialista.

Para marcar diferencias, el mandatario también recordó que la oposición obstaculizó la implementación del programa Auge, que intenta aumentar la exigencia sobre las prestadoras de salud privadas a las que aportan los trabajadores chilenos.

Lagos les pidió, además, a todos los ministros del gabineteque asistan a respaldar a Bachelet al acto de hoy en el court central del Estadio Nacional. Este encuentro marca otra pauta de la campaña que repiten los oficialistas.

Quieren mucha presencia popular para renovar la mística, lo que consideran su fuerte frente a la superioridad económica de Piñera.


La dirigencia de la DC luce afligida por la pérdida de legisladores a manos de sus aliados concertacionistas. Quedaron en el camino apellidos ilustres de la fuerza como el del veterano Andrés Zaldívar (hermano de Adolfo, presidente del partido) o el de Carmen Frei, hermana del ex mandatario. En cambio, surgió bien parada la ex canciller Soledad Alvear, electa por amplio margen en Santiago Oriente, enfrentada con Adolfo Zaldívar, jefe de los «colorines» que soportan a desgano el predominio socialista, a quienes corren por izquierda al pedir « correcciones» al modelo liberal. A pedido de Bachelet, Alvear participó de la reunión para fijar los pasos por seguir, junto con legisladores con apoyo significativo, como Guido Girardi (PPD) y Juan Pablo Letelier (PS). Por la tarde, la candidata socialista participó de un «puerta a puerta» en el bastión de La Florida, en el gran Santiago.

• Promesa

Desde el piñerismo mortifican todavía más a los « colorines» con la promesa de que en estos días anunciarían el pase de dirigentes o militantes de ese partido al bloque de centroderecha, una amenaza que despierta odio y denuncias de falsedad por parte de la nomenklatura de Zaldívar. «No nacieron para ser segundones de una alianza dominada por la izquierda», deslizan, hirientes, dirigentes de Renovación Nacional. En la medida en que Bachelet y Piñera refuerzan el voto del centro, deben cuidarse de no desatender a los que quedan lejos a izquierda y derecha, respectivamente.

En la Concertación dicen confiar en el apoyo ciego de los comunistas y humanistas.
Lautaro Carmona, dirigente marxista, tranquilizó al oficialismo al dar señales de que su fuerza podría no votar nulo como sí lo hará el candidato de Juntos Podemos Más, Tomás Hirsch.

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