Washington (El Mundo, AFP) - Cuando en 2001 China detuvo a la investigadora Gao Zhan, acusada de espiar para Taiwán, EE.UU. y grupos de defensa de los derechos humanos presionaron por su liberación. Ahora, Zhan reconoció ante la Justicia estadounidense haber espiado a ese país para China y haber recopilado tecnología americana de misiles para el gobierno chino, por lo cual enfrenta una condena máxima de 13 años de cárcel.
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Gao fue encarcelada durante una visita a su país en 2001, acusada de espiar para Taiwán. Convertido en uno de los muchos casos de académicos encarcelados en China en los últimos años, la detención de Gao se transformó en una célebre causa para los políticos y activistas de derechos humanos. En junio de 2001, la Cámara de Representantes aprobó una resolución de condena a China por privar a Gao de sus «derechos humanos básicos» y prohibirle ver a su marido y su hijo, ambos residentes en EE.UU. El presidente Bush y el secretario de Estado, Colin Powell, pidieron personalmente su liberación y fue excarcelada en julio de 2001 como gesto de buena voluntad, poco antes de la visita de Powell a China.
Tras la liberación de la investigadora, Bush aseguró haber hablado directamente con el presidente chino Jiang Zeming sobre este asunto, sobre el tratamiento de ciudadanos de Estados Unidos o residentes legales. «Quizá China comience a darse cuenta de que a medida que trate con naciones occidentales, tendrá que mejorar sus decisiones acerca de los derechos humanos». Después, se descubrió que había estado comprando material tecnológico sensible durante dos años para enviarlo a China, donde pagaron más de un millón de dólares. El material incluía artículos de alta sensibilidad relacionados con guías de radar y misiles.
Ahora, EE.UU. cree que la detención de Gao no fue más que una pantalla de Pekín.