31 de enero 2026 - 12:58

Cómo es el Helicoide, la principal cárcel del régimen de Venezuela y qué anunció Delcy Rodríguez sobre su reconversión

El anuncio de produjo a asi un mes de la captura de Nicolás Maduro. El centro de detención ocupó el cuarto lugar entre los que albergaron más presos políticos.

El Helicoide funcionaba como centro de detención del régimen de Maduro.

El Helicoide funcionaba como centro de detención del régimen de Maduro.

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La presidenta encargada Delcy Rodríguez anunció el viernes una amnistía general en Venezuela y comunicó una decisión de fuerte impacto político y simbólico: el cierre de El Helicoide, histórico centro de detención del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) en Caracas. El anuncio se produjo a pocas semanas de que Nicolás Maduro fuera capturado y desplazado del poder.

El Helicoide ocupó el cuarto lugar entre los centros de detención con más presos políticos del país y alojó a más de 50 reclusos. Organizaciones de derechos humanos lo describieron durante años como el “centro de tortura más grande de América Latina”.

Ubicado en el centro-sur de Caracas, entre San Pedro y San Agustín del Sur, el complejo mantuvo detenidos a dirigentes opositores, periodistas y activistas, además de ciudadanos comunes. Entre los nombres señalados por ONG y familiares figuraron Freddy Superlano y Jesús Armas, colaboradores cercanos de María Corina Machado. Las denuncias reiteraron torturas, malos tratos y aislamientos prolongados.

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Delcy Rodríguez anunció la reconversión del Helicoide.

Delcy Rodríguez anunció la reconversión del Helicoide.

Para muchas familias, El Helicoide fue un destino incierto donde personas detenidas de noche desaparecían durante días hasta que se confirmaba su traslado al penal.

El Helicoide como centro de reclusión en Venezuela

El edificio comenzó a construirse en la década del 50, en plena bonanza petrolera, con la idea de funcionar como un gran centro comercial. De acuerdo con la periodista Veda Everduim, citada por Infobae, el proyecto original contempló helipuerto, club, salas de exposición, parque, hotel, 300 locales y ascensores de última generación importados desde Viena.

Los problemas financieros frenaron la obra y el complejo nunca cumplió su objetivo inicial. En 1984, la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP) ocupó el inmueble, ya deteriorado. Años después, el chavismo transformó la DISIP en el Sebin, que pasó a utilizar los niveles superiores junto con dependencias de la Policía Nacional Bolivariana (PNB).

Con el tiempo, ambas fuerzas reconvirtieron el edificio en un centro de detención y lo incorporaron al engranaje represivo del Estado.

Celdas, aislamiento y denuncias de tortura

Opositores y ex detenidos calificaron al Helicoide como una mazmorra del régimen. El edificio cuenta con siete óvalos; el sexto, bajo control del Sebin, concentró celdas, oficinas, cuartos de aislamiento y espacios mínimos presentados como baños que, según denuncias, se usaron para prácticas de tortura.

El activista Lorent Saleh, detenido allí durante cuatro años tras las protestas de 2014, describió el lugar en una entrevista con El Mundo:

“Era ruido, mugre, hacinamiento, depravación. Presos políticos y opositores se mezclaban con presuntos corruptos y con 200 presos comunes (…) El Helicoide es la pura expresión del Estado mafioso. Ahí reina la extorsión, sobre todo económica. A niveles que nadie es capaz de imaginar”.

El Helicoude de Venezuela 2

El terror del penal alcanzó también a extranjeros. El misionero estadounidense Joshua Holt permaneció detenido desde 2016 hasta mayo de 2018. Durante su cautiverio perdió 27 kilos, sufrió bronquitis, sarna, cálculos renales y hemorroides, sin atención médica adecuada, salvo una inyección analgésica. Su esposa fue torturada para forzar una confesión en su contra.

“Fue lo más cercano al infierno (…) Tenemos suerte de haber salido con vida”, relató Holt desde Riverton, Utah.

El primer motín dentro del Helicoide

Entre el 16 y el 18 de mayo de 2018 se registró el primer motín en la historia del penal. Videos difundidos desde el interior mostraron gritos, enfrentamientos y acciones de fuerza en los pasillos. En una de las grabaciones, un detenido rompía un bombillo con un palo mientras otro forzaba el candado de su celda con una mancuerna.

La protesta unió a presos políticos y detenidos comunes ante condiciones infrahumanas. El detonante fue la golpiza a Gregory Sanabria, estudiante de Ingeniería del estado Táchira, que sufrió fisura de cráneo, fractura nasal y múltiples contusiones. Las imágenes difundidas mostraron su rostro hinchado, amoratado, con un ojo cerrado y la nariz visiblemente deformada.

Con el cierre de El Helicoide y su reconversión anunciada, el gobierno interino buscó desactivar uno de los símbolos más temidos del aparato represivo venezolano. La medida se presentó como parte de una etapa de reconfiguración institucional y reparación social, en un país marcado por años de denuncias de violaciones a los derechos humanos.

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