George Bush y su esposa, Laura, saludan a simpatizantes republicanos en Wisconsin. Republicanos y demócratas tratan de capturar los últimos votos indecisos en los estados aún indefinidos.
Washington (EFE, AFP, Reuters, ASN) - Mientras las últimas encuestas seguían entregando señales contradictorias acerca de lo que puede ocurrir el próximo martes en los comicios presidenciales de EE.UU., una nueva polémica estalló ayer en torno a la política de la Casa Blanca para Irak. El Pentágono anunció que enviará a ese país 22.000 soldados más, y que serán necesarios otros 70.000 millones de dólares para costear la guerra.
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Estas sorpresas se sumaron a la caída de 350 toneladas de explosivos en manos de la resistencia de Irak, conocida el lunes, y amenazan con rodear de nuevas controversias la política de George W. Bush en el momento menos oportuno.
En primer lugar, está la filtración conocida ayer de que la Casa Blanca solicitará en los próximos meses hasta 75.000 millones de dólares para financiar las operaciones militares en Irak, presupuesto que se suma a los 120.000 millones de dólares que el gobierno Bush ya ha conseguido en diversas fases.
La campaña de John Kerry se apresuró a denunciar que el costo total de las «aventuras bélicas» del gobierno se acerca ya a los 225.000 millones de dólares, una cifra muy superior a lo que había anticipado el actual inquilino de la Casa Blanca. Por ejemplo, Mitch Daniels, jefe de presupuesto en la Casa Blanca, había estimado en 2002 que el costo total de la guerra sería de entre 50.000 y 60.000 millones de dólares mientras que el subsecretario de Defensa, Paul Wolfowitz, prometió ante el Congreso que la guerra se pagaría sola, con los ingresos del petróleo. La campaña republicana también se tuvo que enfrentar a la información publicada ayer por el periódico «USA Today» acerca de que el Pentágono quiere incrementar de 138.000 a 160.000 el número de soldados en Irak de cara a la celebración de elecciones en el país árabe, previstas para enero. La necesidad de trasladar a 22.000 soldados más es consecuencia directa del fracaso de Washington a la hora de persuadir a sus aliados de que envíen tropas a Irak o de que el gobierno interino iraquí cuente con sus propias fuerzas de seguridad para garantizar la integridad de la votación. Las opciones apuntadas por el periódico para cubrir las necesidades militares son retrasar la salida de la Primera División de Caballería, que debería abandonar Irak en enero, o utilizar tropas de reserva estacionadas en Kuwait. Pero todo indica que la decisión final será tomada en diciembre, después de la elección del 2 de noviembre. Por todo esto, Kerry preguntó ayer en un acto electoral: «Señor presidente, ¿qué otras cosas se está callando? ¿Qué más está ocultando al pueblo estadounidense?». Los republicanos, mientras tanto, justificaron estas informaciones proclamando su decisión de vencer en la guerra contra el terrorismo y por la democratización de Irak, algo en lo que, insistieron, el demócrata no está comprometido.
• Desconfianza
Pese a estos contratiempos, los analistas desconfían de que estas polémicas lleguen al electorado de un modo tal que resulten decisivas en esta cerrada carrera electoral. Mientras, las encuestas parecen darles la razón, ya que siguen mostrando una fuerte paridad.
La encuesta diaria de «The Washington Post» mostró ayer que Kerry cuenta con 49% de intención de voto frente a 48% de Bush. El sondeo de Zogby señaló una ventaja de 49% a 46% para el presidente. En tanto, el estudio de «Los Angeles Times» dio un empate en 48%. Por último, en algunos de los estados clave por su peso en el Colegio Electoral, sondeos separados de American Research Group, colocaron a Kerry ligeramente por delante de Bush en Florida (49% a 46%), Pennsylvania (50% a 47%) y Ohio (49% a 47%).
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