17 de noviembre 2020 - 00:01

El Congreso de Perú intenta calmar la calle con la designación de un tecnócrata como presidente

El Parlamento busca dar una vuelta de página a la grave crisis política generada por la destitución de Martín Vizcarra y la renuncia de Manuel Merino. Las protestas mermaban.

AL MANDO. El veterano dirigente Francisco Sagasti fue respaldado por 97 legisladores, 30 votos más que los necesarios. La gente sigue el ataúd que sostiene el cuerpo de Inti Sotelo, quien murió en enfrentamientos tras la destitución de Martín Vizcarra, en Lima.
AL MANDO. El veterano dirigente Francisco Sagasti fue respaldado por 97 legisladores, 30 votos más que los necesarios. La gente sigue el ataúd que sostiene el cuerpo de Inti Sotelo, quien murió en enfrentamientos tras la destitución de Martín Vizcarra, en Lima.

Lima - El ingeniero y legislador centrista Francisco Sagasti fue elegido ayer por el Congreso como presidente interino, en un intento de apaciguar una profunda crisis política y la agitación en las calles.

Sagasti, de 76 años y congresista del centrista Partido Morado, recibió 97 votos de apoyo y 26 en contra para encabezar una nueva junta directiva del Congreso unicameral, lo que constitucionalmente significa que asumirá la presidencia del país.

“Lo principal para Perú es retomar la estabilidad y que esta pesadilla termine”, dijo a periodistas el legislador Alberto De Belaunde, del Partido Morado, antes de la votación.

La elección se realizó un día después de la renuncia del mandatario encargado Manuel Merino y en medio de una ola de protestas que dejó dos muertos y decenas de heridos, luego de la impopular decisión del Congreso de destituir hace una semana a Martín Vizcarra por denuncias de corrupción.

Sagasti, exfuncionario del Banco Mundial, deberá completar el mandato gubernamental que culmina en julio del 2021 y que incluirá la celebración de elecciones generales el 11 de abril.

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El político centrista se convierte en el cuarto presidente de Perú en menos de tres años, tras la renuncia de Merino y la destitución de Vizcarra -los dos en una semana- y de la dimisión de Pedro Pablo Kuczynski en 2018, acorralado por acusaciones de corrupción.

La designación de Sagasti apunta a calmar las protestas lideradas en su mayoría por jóvenes cansados de los políticos tradicionales, pero también a los mercados financieros.

El sol peruano cayó ayer, antes de la elección de Sagasti, un 0,63% a 3,663/3,667 unidades por dólar, un mínimo histórico; mientras que el referente de la Bolsa de Lima subía un 1,82%.

La elección de Sagasti fue saludada con aplausos en una céntrica plaza de Lima, mientras que en otro lugar de la ciudad sepultaban a las víctimas de la protesta.

La crisis comenzó cuando Vizcarra, un popular centrista que tuvo como bandera la lucha contra la corrupción, fue acusado de recibir unos 640.000 dólares en sobornos de dos empresas que ganaron obras cuando fue un gobernador hace siete años.

Tras un segundo juicio político en dos meses, Vizcarra fue expulsado por el Congreso dominado por la oposición.

Merino, que reemplazó a Vizcarra porque era el jefe del Congreso, renunció cinco días después de haber asumido tras las multitudinarias protestas en su contra en las que, además de los dos fallecidos, hubo un centenar de heridos.

En muros del centro de Lima y en el parque de Miraflores se levantaron unas especies de altares en memoria de los dos muertos en las protestas del sábado: Inti Sotelo, de 24 años, y Jack Pintado, de 22, a quienes los activistas peruanos llaman ahora “héroes”.

La Fiscalía abrió ayer una investigación preliminar contra Merino por la muerte de ambos manifestantes aparentemente a manos de la policía, informó la fiscal nacional, Zoraida Ávalos.

Esta causa por “abuso de autoridad y homicidio doloso” va dirigida también contra su jefe de gabinete, Ántero Flores-Aráoz, y su ministro del Interior, Gastón Rodríguez, dijo Ávalos, quien prometió que esos hechos “no quedarán impunes”.

Perú, que atraviesa una profunda crisis económica por la pandemia, ha transitado por constantes escándalos de corrupción que han llevado a tres expresidentes a prisión preventiva y otro al suicidio en las últimas dos décadas.

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