30 de noviembre 2004 - 00:00

Conmoción en Chile por informe sobre torturas

Santiago (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - La magnitud con que se aplicó la tortura a hombres, mujeres y niños, «como política de Estado», durante la dictadura de Augusto Pinochet tenía ayer impactados a los chilenos, que conocieron los testimonios de los afectados.

El informe, que consideró válidos 27.255 testimonios de un total de 35.860 recogidos por una comisión que encabezó el obispo católico Sergio Valech, fue difundido el domingo a la noche por el presidente Ricardo Lagos, quien anunció medidas de reparación para las víctimas, valuadas en 70 millones de dólares anuales.

Las violaciones, zoofilia, aplicación de electricidad, golpes, incestos forzados, humillaciones y simulacros de fusilamiento se repiten con regularidad en el informe, según el cual fue torturado 94% de los detenidos durante el régimen de Pinochet (1973-1990).

«¿Qué pudo producir conductas humanas como las que allí aparecen? No tengo respuesta frente a ello»,
admitió Lagos al difundir el texto, que a su juicio debe servir «para nunca más vivirlo, para nunca más negarlo».

• Prisiones

De acuerdo con el texto, hubo 1.132 recintos utilizados como lugares de detención. Los nombres de las víctimas y los victimarios recién se podrán conocer en 50 años.

«Los antecedentes reunidos invalidan cualquier explicación de las torturas como actos anómalos o fortuitos, como acciones solamente imputables a título individual, y ponen de relieve su deliberado carácter institucional», sostiene el texto.

«Todo permite concluir que la prisión política y la tortura constituyeron una política de Estado del régimen militar, definida e impulsada por las autoridades de la época, que para su diseño y ejecución movilizaron personal y recursos de organismos públicos, dictaron decretos y leyes que ampararon tales conductas», precisa.

«Por violación quedé embarazada y aborté en la cárcel. Sufrí descargas eléctricas, colgamiento, 'submarinos', simulacros de fusilamiento, quemadura con cigarros. Me obligaron a tomar drogas, sufrí violación y acoso sexual con perros, la introducción de ratas vivas por la vagina. Me obligaron a tener relaciones sexuales con mi padre y hermano, que estaban detenidos, y tuve que ver y escuchar las torturas a ellos», dice uno de los testimonios más dramáticos, que pese al anonimato se sabe que pertenece a una mujer que entonces tenía 25 años.

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