Washington (EFE, ANSA, DPA, Reuters) - La contundente victoria de George W. Bush se tradujo también en la ampliación de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes y en el Senado, lo que le permitirá al presidente reelecto impulsar mayores reducciones impositivas prometidas y la designación de jueces conservadores.
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Por primera vez desde 1933, los republicanos no sólo lograron retener su hegemonía en la Cámara de Representantes durante doce años consecutivos, sino que también ampliaron su margen en ésta. El triunfo republicano, especialmente en el Sur, se basó en una estrategia de resaltar los «valores familiares».
Según los últimos datos, de un total de 435 escaños en juego en la Cámara de Representantes, los republicanos contarán en el próximo período con 231 (+4), contra 200 (-4) de los demócratas. Se necesitan 218 bancas para controlar la Cámara. Habrá un representante independiente, mientras que anoche restaban definirse tres plazas. En el Senado, que se renovó en un tercio, el oficialismo sumaba 55 (+4) legisladores, frente a los 44 demócratas (-4). Este escenario era impensado hace unos años, cuando se consideraba que la Cámara de Representantes era un bastión demócrata. En cuanto al Senado, que se renueva por tercios cada dos años, la hegemonía demócrata se presenta de largo plazo.
Casi todos los legisladores actuales resultaron reelegidos, incluyendo el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Dennis Hastert; el líder de la mayoría republicana, Tom DeLay; y la líder de la oposición demócrata, Nancy Pelosi. En Florida, el republicano de origen cubano Mel Martínez venció a la demócrata Betty Castor sólo por un punto porcentual para el escaño del Senado que dejó vacante el demócrata Bob Graham. A Martínez se sumará en la Cámara alta el demócrata de origen mexicano Ken Salazar. A esta presencia «extraña» en el Senado se sumará la del afroamericano demócrata de Chicago Barack Obama. En la Cámara de Representantes, las bancas ocupadas por hispanos son 28, las mismas que en el período anterior.
• Movilización
Se estima que 7 millones de latinos votaron en esta elección, sobre una población total de hispanohablantes de 39 millones.
El éxito de lo que algunos llaman el «rodillo republicano» se debe en parte a que los candidatos conservadores -siguiendo la pauta de Bush- movilizaron a la derecha religiosa con temas como la defensa del matrimonio, la oposición al aborto y al uso de fondos federales para las investigaciones con células madre.
El líder de la minoría demócrata en el Senado, Tom Daschle, sufrió una humillante derrota en Dakota del Sur frente al republicano John Thune.
Aunque sea, al no haber alcanzado los republicanos las 60 bancas en la Cámara alta, necesitarán del acuerdo de algunos demócratas para designaciones de jueces que requieren mayoría calificada, entre otras cuestiones. El martes fue también una jornada de éxito para el Partido Republicano en cuanto a las 11 gobernaciones en juego. El oficialismo ganó cinco distritos, dos de los cuales estaban en manos de la oposición, que se adjudicó el triunfo en otros cinco estados.
El oficialismo ganó en Indiana y Missouri, anteriormente demócratas, en Utah, Vermont y Dakota del Norte. El Partido Demócrata se afianzó en Delaware, Carolina del Norte, Montana, Virginia Occidental y New Hampshire. No estaba definido anoche el resultado en Washington. Hasta el martes, los republicanos tenían 28 gobiernos estaduales, contra 22 de los demócratas.
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