Seúl (ANSA, EFE) - La tensión entre Corea del Norte y los Estados Unidos volvió a agravarse ayer, con las declaraciones del régimen de Pyongyang, que manifestó que las presiones de EE.UU. sólo pueden desembocar en «un enfrentamiento inevitable», al tiempo que el gobierno de George W. Bush anunciaba el envío a Corea del Sur de seis aviones cazas invisibles que participarán en ejercicios conjuntos con las fuerzas armadas de Seúl.
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Corea del Norte, que volvió a pedirle a Washington una negociación sin intermediarios para poner fin a la crisis desatada por su programa nuclear, había lanzado el lunes un nuevo misil de ensayo, lo que provocó la reacción de varios países, entre ellos Australia e Indonesia, que pidieron que se convoque de urgencia a una sesión del Foro de Seguridad para la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).
«La creciente presión sobre la República Democrática Popular de Corea para ponerla a la fuerza de rodillas no hará más que volver inevitable un enfrentamiento», advierte un editorial del gobierno publicado ayer en la prensa oficial.
«Si Estados Unidos recurre finalmente a la opción militar y rechaza la propuesta de Corea del Norte de negociaciones directas, eso conducirá a una situación catastrófica», agrega.
El diario del gobierno señala que la crisis nuclear no es una cuestión que deba resolverse en un marco multilateral, como exige Washington, aunque estima «posible arribar a un acuerdo si Washington y Pyongyang se sientan frente a frente para una discusión sincera». Hasta el momento, Estados Unidos rechazó las negociaciones propuestas por Corea del Norte sobre la detención del programa de armas nucleares norcoreano.
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