De la Guerra Fría a la pandemia: la carrera por la vacuna contra el Covid-19, un nuevo capítulo del escenario geopolítico

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Rusia anunció que desarrolló la primera vacuna contra el coronavirus. Marca un nuevo hito en la puja histórica con EEUU. Sin embargo, la carrera por la vacuna continúa.

Rusia se convirtió en el primer país en aprobar una vacuna contra el coronavirus y declararla lista para su uso, luego que el presidente, Vladimir Putin, informara anoche que el medicamento fue sometido a las pruebas necesarias, demostró ser eficaz y ofrece una "inmunidad duradera".

Los informes sobre la vacuna rusa se producen en medio de una febril carrera global para liderar la batalla contra la pandemia que ya produjo más de 20 millones de contagios y 734.000 muertes en todo le mundo, una carrera que libran las principales potencias -EEUU, China, Reino Unido, Rusia, Alemania- y cuyo resultado se espera que tendrá efectos sobre la geopolítica y la hegemonía mundial.

Justamente, en alusión a la Guerra Fría que dominó al mundo tras la Segunda Guerra Mundial con EEUU y la entonces Unión Soviética pujando por el liderazgo global, la vacuna contra el coronavirus desarrollada por Rusia fue bautizada "Sputnik V" (V de Vacuna), en homenaje al satélite soviético durante la carrera espacial.

El mes pasado, Estados Unidos, Reino Unido, y Canadá acusaron a Rusia de utilizar piratas informáticos para robar la investigación de vacunas de los laboratorios occidentales, justo en momentos en que el debate de la diplomacia mundial pasaba por cómo debería ser el acceso a un tratamiento para el coronavirus.

Entonces, mientras las potencias europeas abogaban por un acceso universal e, incluso gratuito, a la vacuna, la administración de Donald Trump mostró su poderío económico realizando varios encargos de cientos de millones de dosis a varios de los laboratorios privados que están trabajando en medicamentos contra el Covid-19. La jugada, celebrada en Washington como una muestra de nacionalismo, generó malestar en la comunidad internacional.

En la carrera por una vacuna para el coronavirus -la única forma de controlarlo, según estiman numerosos expertos-, China tampoco se quedó atrás. El país, que lidera también su Guerra Fría contra Estados Unidos, desarrolló su medicamento que se está probando en Brasil.

Y otra vez, la posición de la Casa Blanca fue la misma: una lluvia de acusaciones contra Pekín por el supuesto intento de robar datos de investigaciones sobre coronavirus que, incluso, llegaron a cierres recíprocos de consulados.

En todo caso, el desarrollo ruso anunciado este lunes viene a dejar a Estados Unidos en una endeble posición frente a una carrera que alentó y de la que, por ahora, solo quedó como mero espectador o, mejor dicho comprador.

La Organización Mundial de la Salud dijo que todos los candidatos a vacunas deben pasar por etapas completas de prueba antes de su implementación.

Los expertos advierten que las vacunas que no se prueban adecuadamente pueden causar daños de muchas maneras, desde un impacto negativo en la salud hasta crear una falsa sensación de seguridad o socavar la confianza en las vacunas.

"Debemos estar agradecidos con quienes hicieron que ese primer paso fuera muy importante para nuestro país y el mundo entero", dijo Putín hablando en vivo por teleconferencia con los ministros de su gabinete.

En ese marco, señaló que una de sus dos hijas adultas recibió dos inyecciones de la vacuna.

El Ministerio de Salud, en tanto, dijo en un comunicado que se espera que la vacuna proporcione inmunidad contra el coronavirus hasta por dos años.

Putin enfatizó que la vacunación será voluntaria, según señaló la cadena de noticias CNN.

Las autoridades rusas informaron que los trabajadores médicos, maestros y otros grupos de riesgo serán los primeros en ser vacunados, mientras la viceprimera ministra, Tatyana Golikova, dijo que la vacunación de los médicos podría comenzar antes de que finalice este mes.

Rusia no ha publicado datos científicos sobre sus pruebas de vacunas y los críticos dicen que el impulso del país por una vacuna se produce en medio de la presión política del Kremlin, que desea mostrar a Rusia como una fuerza científica mundial.

Sin embargo, los científicos nacionales y extranjeros han hecho sonar la alarma de que la prisa por comenzar a usar la vacuna antes de los ensayos de fase 3, que normalmente duran meses e involucran a miles de personas, podría ser contraproducente.

Los funcionarios rusos han dicho que la producción a gran escala de la vacuna comenzará en septiembre y que la vacunación masiva puede comenzar ya en octubre.

Rusia ha registrado 897.599 casos de coronavirus, incluidas 15.131 muertes.

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