Covid-19: Cuba permitirá el ingreso al mar

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Los aficionados podrán bañarse "de manera ordenada y cumpliendo con regulaciones epidemiológicas". Además no están obligados de usar mascarilla.

Las autoridades de La Habana, Cuba, "flexibilizaron" los baños en el mar, entre otras oportunidades recreativas ya abiertas, como adelantos de la "apertura" del país, en especial al turismo, desde el 15 de noviembre próximo.

Las medidas oficiales rebajaron el rigor de una serie de prohibiciones tras continuar una tendencia al retroceso de la epidemia de Covid-19 en las últimas semanas de septiembre.

Hoy hubo un reporte de 50 muertes en un día, 27.158 enfermos activos y 5.049 nuevos enfermos. Tales estadísticas "en baja" se reportaron en la provincia occidental de Pinar del Río, con 985 nuevos casos hoy tras contagios diarios que sobrepasaron los mil durante más de un mes.

El Grupo Temporal de Trabajo (GTT) para el enfrentamiento de la pandemia en La Habana se basó, para decidir el levantamiento de restricciones en la capital, también en la tendencia a la caída de la expansión del virus.

"Hoy se podrán realizar ejercicios físicos en la vía pública y en los gimnasios, incluyendo los locales que tienen ventilación artificial", dijo un directivo del gobierno de La Habana a periodistas.

"Se autoriza también la estancia en las áreas del Malecón, observando siempre las medidas sanitarias para prevenir contagios con el coronavirus, así como la apertura de playas y piscinas, estas últimas al 50 % de su capacidad", fue el aviso oficial.

El Malecón es un muro de varios kilómetros que separa el mar de la costa más habitada de la ciudad de La Habana, con más de dos millones de habitantes.

"Se le conoce como el sofá más largo del mundo, el lugar preferido por miles de personas para amar, añorar, reflexionar o ahogar penas", aseguró una publicación local sobre el largo muro donde los habaneros se sientan a mirar el mar, algo que estuvo prohibido hasta esta semana.

En otras partes de la isla se aplican ya medidas similares con otros objetivos recreativos. Pero está latente la advertencia contra otro posible ascenso de contagios, con protocolos sanitarios vigentes cuyo cumplimiento se vigila.

Sobre los baños de mar, que fueron suprimidos durante este severo verano en el que se aplicaron miles de multas por violar la norma, se pidió a los vacacionistas que hagan las cosas "de manera ordenada y cumpliendo con regulaciones epidemiológicas".

En La Habana, donde han sido autorizados a abrir restaurantes y cafeterías, el gobierno reconoció que "no hay condiciones para asegurar servicios gastronómicos adecuados" por el comercio en las playas.

Por tanto se pidió que "la población garantice la alimentación por sus propios medios".

La "flexibilización" no excluye el uso de las mascarillas faciales "excepto a los bañistas que se internen en el mar".

El gobierno cubano está dando ya pasos de apertura no solo en cuanto a conductas de la población sino que ya cursó permisos de aterrizajes a una veintena de aerolíneas internacionales para octubre, en espera del 15 de noviembre, cuanto está prevista la apertura nacional como tal.

La expansión del turismo hacia niveles normales es un asunto crucial para la economía nacional extremadamente maltratada por la epidemia.

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