Débil tras elección, Netanyahu anuncia un gobierno "amplio"
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El premier israelí adelantó que se enfocará en las cuestiones internas.
"No confiaremos en Hanin Zoabi", una parlamentaria árabe de izquierda, dijo Lapid, descartando una propuesta de la líder laborista Shelly Yahimovic.
Lapid aclaró así no querer entrar en la lógica de los bloqueos y le abrió la puerta al líder del Likud-Beitenu, Benyamin Netanyahu, quien con toda probabilidad se encargará la semana próxima de formar un nuevo gobierno.
Lo que Netanyahu debe ahora entender -a juicio de los analistas- es la clave justa para destrabar el nudo de las alianzas y alcanzar la formación de un ejecutivo en condiciones de gobernar.
Actualmente la Knesset (Parlamento) aparece dividida en dos bloques iguales, de 60 diputados cada uno: uno de la derecha y de los partidos religiosos, y otro de la izquierda con las listas laicas y aquellas de mayoría árabe.
Pero la situación podría cambiar mañana, con el final del conteo de los votos del ejército, con el posible paso de una banca del área de izquierda a aquella de la derecha.
Las posibilidades acreditadas entonces son tres: una coalición solo de derecha que comprendería al Likud-Beitenu, el Hogar judío de Naftali Bennett, los religiosos del Shas y los ultraortodoxos de "Unidos por la Torá".
Los analistas políticos señalan sin embargo una problemática en la relación entre el Likud-Beitenu y el Hogar judío de los colonos, acusados por exponentes del primero de malversar votos a Netanyahu.
La segunda coalición podría ser integrada por la "derecha, los religiosos y el centro" con 85 diputados, formado por un número considerable de bancas del Likud-Beitenu, del Hogar judío, del Shas, de los Judíos Unidos en el Torá, vigorizado por el partido Hay futuro de Lapid y por el Movimiento de Tizpi Livni.
Solución posible sobre los papeles, pero la convivencia entre Lapid, Livni y los religiosos, al menos por ahora, podría ser difícil.
Luego está la tercera hipótesis: la exclusión de los religiosos y de los ultraortodoxos para un gobierno formado por el Likud-Beitenu, Hogar Judío, Lapid y Livni.
El total de las bancas sería de 67, un aceptable compromiso a juicio de los medios que recuerdan el precedente de Ariel Sharon, que dejó fuera del gobierno a los religiosos.
El líder de Hay futuro no tendría entonces en cuenta los fuertes reclamos de los Laboristas para no ceder a un gobierno de Netanyahu y mucho menos de la recalcitrante, por ahora, Livni. Quedaría entonces fiel a su electorado, menos propenso al acuerdo con la izquierda.
Netanyahu, por lo tanto, tendrá una dura tarea de poner las piezas en sus respectivos lugares de este rompecabezas, antes de llegar a la composición final y recibir el encargo del presidente Shimon Peres de formar un nuevo gobierno.




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