La Paz (AFP) - Una frágil tregua tambaleaba ayer en Bolivia por presiones sociales al presidente Eduardo Rodríguez, en momentos en que el Congreso se aprestaba a discutir esta semana el recorte de su mandato para llamar a elecciones generales anticipadas.
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Rodríguez enfrentaba la amenaza de los poderosos sindicatos cocaleros, que exigen la convocatoria a asamblea constituyente y la nacionalización de los hidrocarburos, y del influyente comité cívico de Santa Cruz, que urge a mantenerpara agosto la fecha de elección de prefectos y un referendo sobre autonomías.
Las juntas vecinales de la combativa ciudad de El Alto, que ostenta los mayores índices de pobreza del país, ponían también en riesgo la frágil tregua social vigente con la advertencia de que convulsionarán otra vez a su vecina La Paz si el Congreso no revoca mañana su propio mandato para abrir el camino a elecciones generales.
«Quiero advertir que si volvemos a prender el fuego de las controversias todos nos vamos a quemar.
Podemos saltar a un vacío que no tiene fondo. Si avanzamos en la crisis sólo vamos a tener más crisis con más consecuencias», advirtió el presidente Rodríguez.
«Lo único que yo invoco e insisto mucho: solamente en un criterio de conciliación y reconciliación y de cesiones mutuas, vamos a poder encontrar un destino común», reflexionó ante la gravedad de la situación.
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