Bagdad (EFE, AFP, Reuters) - Una oleada de violencia en el norte de Irak, tanto procedente de ataques de grupos rebeldes como de operaciones contra la insurgencia, ha dejado cerca de medio centenar de muertos en las cercanías de Mosul (400 kilómetros al norte de Bagdad).
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La ciudad de Mosul y la de Tel al-Afar, unos 80 kilómetros al oeste (y a otros tantos de la frontera con Siria) han sido el escenario de la mayoría de atentados. El más grave se produjo contra el campamento militar iraquí de Al-Kisk, en el oeste de Mosul, y dejó al menos 16 personas muertas, según informaron fuentes militares estadounidenses.
El portavoz de la Policía de Mosul, Said Al-Yaburi, explicó cómo se produjo el atentado:dos suicidas que llevaban adosados cinturones de explosivos hicieron explotar sus cargas de manera simultánea en una de las entradas del campamento, donde se habían mezclado con un grupo de obreros. Según el portavoz, entre los muertos y heridos hay tanto policías como civiles, pero no pudo dar más detalles.
En otro atentado perpetrado contra la comisaría central de Mosul, un suicida que conducía una camioneta cargada de explosivos dejó 5 muertos y 14 heridos.
El Hospital General de Mosul, que había recibido todas las víctimas de los atentados de ayer, fue a su vez objeto de otro atentado, cuando un suicida cargado con explosivos se abalanzó contra la entrada del hospital y dejó 5 muertos, 4 de ellos policías, además de 10 heridos.
Estos atentados se produjeron pese a las operaciones militares lanzadas contra la insurgencia en la ciudad cercana de Tel al-Afar, donde al menos 27 presuntos terroristas han muerto.
Dejá tu comentario