Demócratas festejan: Bush vetó plan de salud infantil
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estatal de salud a 3,4 millones de chicos de familias desfavorecidas llevó a la Casa
Blanca cartas pidiéndole a George W. Bush que no usara su poder de veto.
El veto, el cuarto de su presidencia, se produjo sin mucho ruido ni publicidad, tal y como ya había adelantado el martes la Casa Blanca, que desea evitar en lo posible que el Partido Demócrata, impulsor de la iniciativa, saque ventaja política de este desacuerdo.
Bush emitió ayer una declaración para explicar los argumentos de su decisión. «Lo he vetado porque este proyecto de ley dirigirá el sistema de salud de este país en la dirección errónea», dijo el mandatario, quien se refirió a los perjuicios que ocasionaría esta medida a las aseguradoras privadas.
«Bajo esta ley, la cobertura que prestan las compañías de salud privadas a muchos niños se verá desplazada por la cobertura pública. Si esta ley es implementada,uno de cada tres niños cambiará su cobertura privada por la pública», advirtió.
El presidente lamentó, además, que los promotores de la ley no hayan aclarado totalmente cómo financiarán el sobrecosto de la atención sanitaria, al señalar que provocará un encarecimiento de los impuestos para los trabajadores.
La cuestión es ahora saber si los demócratas podrán reunir suficientes republicanos para contrarrestar el veto a la SCHIP. Aunque nunca estuvieron tan cerca de lograrlo, parece difícil que alcancen en la Cámara de Representantes los dos tercios de los votos necesarios. La Casa Blanca tuvo que defenderse de la oposición, que la criticó por negar a ampliar la cobertura sanitaria infantil, cuando está destinando cientos de miles de millones de dólares a la impopular guerra en Irak.
«Eso es como mezclar naranjas y manzanas», dijo al respecto la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, quien aseguró que «la primera y principal responsabilidad del presidente es lograr que los estadounidenses estén seguros, y eso incluye a los niños».
En declaraciones a la prensa, Perino se quejó de que los demócratas tramitaron un proyecto de ley a sabiendas de que nacía muerto, y mostró su esperanza en que la Casa Blanca y los legisladores se sienten a negociar.
Este veto es el cuarto que impone Bush desde que accedió a la presidencia hace siete años, si bien pasó los primeros cinco años y medio de su administración -con mayoría republicana en el Congresosin ejercer este poder ni una sola vez. Dos de los tres vetos anteriores de Bush estaban relacionados con la dotación de fondos para la investigación con células madre, en tanto que el tercero estaba vinculado a los presupuestos de la guerra de Irak.
El anterior caso de un mandatario que pasó un mandato entero sin vetar ni una sola ley es el de John Quincy Adams, que presidió el país entre 1825 y 1829.




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