Denunciaron complot de petroleras extranjeras

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Hasta el momento, Evo Morales había dado alentadoras señales de moderación. Pero ayer embistió sorpresivamente y sin dar precisiones contra petroleras extranjeras, acusándolas -sobre la base de informes militares- de tramar una conspiración en su contra. Además, rechazó el recorte de la ayuda antidrogas anunciado por EE.UU., afirmando que no aceptará "chantajes". El temor es que estos exabruptos supongan una izquierdización de su gobierno, una posibilidad alentada abiertamente desde Caracas por Hugo Chávez.

La Paz (EFE, AFP, ANSA) - A 16 días de haber asumido el poder en Bolivia, Evo Morales tuvo ayer su primer choque con EE.UU., país que dijo recortó la ayuda económica en desacuerdo con la política antidrogas de su gobierno, y con un grupo de «trasnacionales petroleras», a las que acusó de haber puesto en marcha una conspiración en su contra.

«Ya hay conspiraciones de algunas transnacionales. Tuvimos reuniones con el alto mando en las que nos dieron información de cómo estaban preparando eso», dijo Morales el lunes en una reunión con dirigentes indígenas en La Paz. «Sí, esas conspiraciones vienen de algunas empresas petroleras, pero no vamos a decir cuáles son», añadió.

El presidente sugirió, además, que «para nacionalizar (los hidrocarburos) tenemos que estar organizados y (para eso) vamos a convocar a todos los sectores» sociales.

• Llamamiento

El vicepresidente Alvaro García Linera, también presente en el acto, llamó a «proteger al presidente para defender la nacionalización, para defendernos de los gringos».
La versión de Morales coincide - con una denuncia formulada a fines de enero por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Contradiciendo la versión oficial, el senador opositor Oscar Ortiz calificó de exageradas las denuncias de complot y señaló que son una forma de distraer la atención por la falta de un programa de gobierno de Morales.

La nueva administración, que asumió el 22 de enero, se propone nacionalizar la propiedad de los hidrocarburos sin confiscar ni expropiar los bienes de las alrededor de veinte multinacionales petroleras que operan en el país. Sólo la petrolera estatal brasileña Petrobras acordó hasta ahora con el ministro de Hidrocarburos,
Andrés Soliz, compartir en 50% y 50% los beneficios de la explotación gasífera en los futuros proyectos que se emprendan.

En otro frente, el gobierno boliviano podría contar con menos recursos provenientes de EE.UU. para luchar contra el narcotráfico.


El lunes el presidente George W. Bush envió al Congreso de su país un proyecto en el que la ayuda antidroga a Bolivia se reduce en 11 millones de dólares y se la fija en 80 millones. Según ese proyecto, el recorte en 2007 será más drástico, llevando la cifra esa 67 millones de dólares. Un recorte similar se aplicará a la ayuda a Perú y a Ecuador, y sólo la destinada a Colombia se mantendrá en niveles parecidos a los actuales.

Morales, ex campesino cocalero y líder sindical del sector desde hace dos décadas, admitió que la posición de EE.UU. refleja un desacuerdo con su política antidrogas, que no penaliza los cultivos. Pero, según señaló, no aceptará «chantajes» norteamericanos.


Morales dijo que el plan antidrogas de su gobierno difiere de la política de «coca cero», aceptada por las anteriores autoridades del país y consistente en la erradicación de los cultivos, que, a su juicio, no ha dado resultados.

El gobernante reclamó a la comunidad internacional que se sume a su iniciativa «por ejemplo,con una política de control del secreto bancario, del tema de los precursores (químicos), o bajar la demanda».

• Reiteración

«Quiero pedir de manera pública al gobierno de Estados Unidos revisar su posición y que apostemos juntos por (el plan) narcotráfico cero», insistió Morales.

Remarcó que su gobierno está decidido a combatir la producción de drogas en su territorio, pero aclaró que esa acción no debe ser confundida como «un instrumento político de intereses geopolíticos» externos.

«No queremos que la lucha contra el narcotráfico sea un pretexto para que Estados Unidos y otros poderes» puedan «chantajear o condicionarnos», dijo Morales.

El embajador estadounidense en La Paz, David Greenlee, expresó, por su parte, su inquietud por el cese de las tareas de destrucción de cocales. «No hay ninguna erradicación en este momento, es de preocupación», declaró el diplomático.
Según versiones extraoficiales las tareas de destrucción de coca cayeron en picada en enero, al punto de que apenas fueron destruidas nueve hectáreas de la hoja, principal materia prima de la cocaína.

Entre 1997 y 2002, EE.UU. alentó la destrucción de 60 mil hectáreas de coca en la región del Chapare, bastión político de Morales.

Entretanto, el presidente presentó ayer al Congreso su proyecto para la convocatoria de una Asamblea Constituyente, cuyos integrantes probablemente se elijan el 2 de julio y comiencen a debatir la « refundación» de Bolivia el 6 de agosto.
En la misma línea, el gobernante anunció que también está ratificado para el 2 de julio un referendo sobre autonomías regionales, planteado con masivas movilizaciones por Santa Cruz y otros departamentos.

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