12 de enero 2026 - 18:39

Donald Trump y Groenlandia: ¿un ganador y dos perdedores?

Mas allá de las declaraciones y titulares rimbombantes, guste o no, en la pelea por Groenlandia la ley y la fuerza le dan la razón al estadounidense.

Las ultimas declaraciones de Donald Trump sobre la cuestión de Groenlandia fueron: “Id love to make a deal with them, its easier. But one way or the other, were gonna have Greenland” (Me encantaría hacerr a un acuerdo con ellos, es más sencillo. Pero de una u otra manera, vamos a tener a Groenlandia”). Una historieta de desacuerdos y pasiones que podría partir la civilización occidental

Las ultimas declaraciones de Donald Trump sobre la cuestión de Groenlandia fueron: “"I'd love to make a deal with them, it's easier. But one way or the other, we're gonna have Greenland” (Me encantaría hacerr a un acuerdo con ellos, es más sencillo. Pero de una u otra manera, vamos a tener a Groenlandia”). Una historieta de desacuerdos y pasiones que podría partir la civilización occidental

Yo estuve en Groenlandia. Muy posiblemente usted no. De hecho, viajé y acampé arriba del casquete central y viaje en trineo (preguntando, con mi mujer fuimos los segundos argentinos en hacerlo).

La verdad es que en este extremo del continente no sabemos nada de Groenlandia; la excepción sería el padre Agustín Enrique Bollini Roca, de la Misión del Verbo Encarnado, que vivió por un año en Nuuk (la capital).

Siempre un preguntón -nunca un periodista-. Lo que vi/viví en aquellas tres semanas es que los groenlandeses (no hay que llamarlos esquimales, ni inuit; ellos son, mayoritariamente, kalaallit) quieren la independencia, pero con peros.

Esto es, mientras no tomen. En 1987 el consumo de alcohol per cápita (mayores de 15 años) había trepado a 22 litros, fruto de la eliminación de las restricciones coloniales en los años 50. Hoy es inferior al de Dinamarca (7,4 litros per cápita, frente a 9,5 litros -esto es similar a lo de los argentinos-). ¿Cómo? Un poco por la suba de impuestos y mucho por los cambios sociales que deparó la tragedia que indujo en su momento el alcohol (suicidios, violencia intrafamiliar, etcétera).

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El 28 de marzo del año pasado el vicepresidente norteamericano J.D.Vance visitó la única base militar de los EEUU en Groenlandia, Piuffik. Los daneses lo tomaron como una agresión.

El 28 de marzo del año pasado el vicepresidente norteamericano J.D.Vance visitó la única base militar de los EEUU en Groenlandia, Piuffik. Los daneses lo tomaron como una agresión.

Durante nuestra estadía no vimos ningún “borracho” en la calle -el clima no ayuda-. De todas formas, el 40% de la población sigue teniendo problemas con el alcohol (solo en Mongolia con 48 litros, Bielorrusia, Rusia y Kazajstán toman más): el 10% de los kalaallit son alcohólicos regulares y el 30% “sociales” que se emborracha hasta desmayarse una vez al mes. Pero esto queda en las casas, por lo que lamentablemente la violencia interfamiliar no ha disminuido en la misma manera que el consumo.

Los daneses son claramente invasores. O en realidad, no.

Algo de historia

Los thule (antepasados de los kalaallit) llegaron a la isla, la mayor del planeta, a partir del 1200 DC. El problema es que Erik el Rojo había arribado en el 982 DC estableciendo los primeros poblados que subsistieron hasta el 1450 DC -hay teorías, pero no sabemos porque se fueron-. De ahí hubo algunas expediciones, ratificando la pertenencia a los europeos, pero no sería hasta 1721 en que el pastor luterano Hans Egede se estableció en la isla Kangeq buscando los descendientes de los primeros colonos, que los noruegos volverían establecerse en la Isla.

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Restos del asentamiento de Eric El Rojo en Qassiarsuk, que prueban que los vikingos fueron los primeros pobladores modernos en establecerse en Groenlandia.

Restos del asentamiento de Eric El Rojo en Qassiarsuk, que prueban que los vikingos fueron los primeros pobladores modernos en establecerse en Groenlandia.

Cuando en 1814 Dinamarca se vio forzada a ceder Noruega a los suecos (el apoyo a Napoleón les costó muy caro) y como a Karl XIII no le interesaban para nada esa parte del mapa, es que Islandia (se independizo vía referéndum en 1944, cuando los nazis invadieron Copenhague), las Islas Feroe y Groenlandia siguieron en manos danesas.

Esta es más o menos la línea histórica del reclamo.

En 1953 Groenlandia pasó a considerarse una provincia más de Dinamarca con representación parlamentaria. Las crecientes tensiones entre los isleños y los continentales llevaron a realizar un referéndum en 1979, aprobado por el 70% de la población, tras el cual se instauró el Inatsisartut (parlamento) y el Naalakkersuisut (ejecutivo) local, quedando para Dinamarca relaciones exteriores, defensa y moneda.

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Restos de la Base Norteamericana en Groenlandia, Blue East Two, que funcionó entre 1942 y 1947 para el reaprovisionamiento de combustible de aviones. Llegó a tener una guarnición de 300 soldados

Restos de la Base Norteamericana en Groenlandia, Blue East Two, que funcionó entre 1942 y 1947 para el reaprovisionamiento de combustible de aviones. Llegó a tener una guarnición de 300 soldados

En 1985, viendo que los europeos se quedaban con el grueso de las regalías pesqueras, otro referéndum (53% de la población a favor) los llevo a independizarse de la Comunidad Económica Europea, hoy Unión Europea. Finalmente, en 2008 un tercer referéndum (75% de aprobación) extendió el control sobre la justicia, la policía, recursos naturales, estableció la coordinación con Copenhague en cuestiones de política externa, el groenlandés como idioma oficial y el proceso de independencia completa (otro referéndum, negociaciones y aprobación del Parlamento danés, el proyecto de Constitución lo terminaron hace dos años).

Las estimaciones son que el 85% de los isleños está a favor de la independencia y el 56% de que sea ya mismo (se entiende entonces que 85% estaría en contra de la anexión a los EEUU).

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Groenlandeses, foto de 1903

Groenlandeses, foto de 1903

Groenlandia es muy grande, 70% del tamaño de la Argentina. Pero mientras nosotros somos más de 45 millones, ellos apenas llegan a unas 56.500 personas, de ellas 4.000 daneses (cerca de 17.000 groenlandeses residen en Dinamarca), que se distribuyen básicamente en unas 13 ciudades que concentran casi el 90% de la población (en Nuuk, la capital el 35%).

En lo político existen cuatro grandes partidos, todos independentistas, pero que difieren en la velocidad, Demokraatit y Siumut son gradualistas, Naleraq y Ataqatigliit quieren las cosas mas rápido. En la elección de marzo del año pasado Jens-Friederick Nelsen (Dem.) le ganó a Pele Broberg (Naleraq) por 30,3% (con aliados logró 14 escaños en el parlamento) a 24,8% (con aliados 15 escaños), por lo que las cosas siguen paso a paso y todavía no hay fecha para el referéndum.

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Calle en el centro de Nuuk, Capital de Groenlandia. La habitan unas 20.300 personas

Calle en el centro de Nuuk, Capital de Groenlandia. La habitan unas 20.300 personas

¿Por qué no van las cosas más rápido?

Como siempre: “Es la economía… estúpido”.

Los daneses les dieron a los isleños eso que llamamos “civilización” y sinceramente están muy agradecidos. Si bien no les sobra nada (de hecho, en verano y otoño son miles los que salen a cazar para hacerse de carne durante los meses fríos), su estándar de vida es muy bueno (de todas formas, hay que pasarse 2-3 meses en casi completa oscuridad y otros 2-3 sin ver una autentica noche). Nota: muchos prefieren el invierno cuando se congela el mar, lo que facilita trasladarse de un lugar a otro y tienen menos trabajo.

Pero más que el pasado, lo que les preocupa es el presente, 61% de los groenlandeses no está dispuesto a resignar su calidad de vida en favor de la independencia. ¿A qué me refiero con calidad de vida? A que el PBI per cápita es de unos u$s58.500, los argentinos u$s14.000 (¿avisé que es un país muy caro?), con un coeficiente GINI de 3.4 puntos frente a nuestro 4.2 (la desigualdad en el ingreso es sensiblemente inferior a la argentina). En lo que si les ganamos es en educación, 19% de los argentinos tenemos títulos universitarios, mientras solo 16% de ellos lo logró (en general de Dinamarca).

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Kangerlussuaq, vista a las antiguas barracas militares, en la cabecera de la pista y una de las pocas calles asfaltadas de la isla. La religiosidad de los Groenlandeses es una de las mas altas del mundo. El estado mantiene el culto

Kangerlussuaq, vista a las antiguas barracas militares, en la cabecera de la pista y una de las pocas calles asfaltadas de la isla. La religiosidad de los Groenlandeses es una de las mas altas del mundo. El estado mantiene el culto

Esto del nivel de vida es en gran medida gracias al dinero que les genera la pesca, la principal industria del país, que es responsable del 95% del dinero que les viene por exportaciones y que está concentrada en unas 11 empresas danesas de tamaño medio (privadas y familiares) y una estatal (Royal Greenland, la mayor), pero por sobre todo del dinero que les aporta Dinamarca que cubre 50% de los ingresos del Estado y equivale a casi el 20% de su PBI.

No sorprende entonces que el estado emplee a casi el 50% de los groenlandeses (si dejamos de lado RG, 44%), mientras el 16% trabaja en la pesca, con el resto concentrado básicamente en servicios.

Si bien la mujeres groenlandesas tienen hoy apenas 1.8 hijo per cápita (las argentinas 1.5; en ambos casos debajo del “nivel de reposición”, así que para el 2050 ambas regiones tendrían menos habitantes que hoy) el concepto de la familia cercana, el ilaqutariit, comprende entre 10 y 20 personas (en Argentina estamos entre 4 y 8).

Sumemos a esto que más del 90% de la población forma parte de la Iglesia de Groenlandia, la KAlaallit Nunaanni Ilagiit (vinculada a la Iglesia Dinamarquesa pero autónoma y mantenida por el estado) y el 40% asiste al menos una vez al mes a los servicios (no más del 17% de los argentinos de todas las congregaciones lo hacen) y ya tenemos la figura de una sociedad muy conservadora.

Así la idea de abandonar la certidumbre del apoyo de los daneses, que en el fondo no es demasiado, u$s750-900 millones al año (incluye defensa, salud, infraestructura, educación, etc.), por las veleidades e incertidumbre de una asociación con Donald Trump, o una independencia “a lo pobre”, en el fondo no seduce demasiado a ningún groenlandés.

¿Y las tierras raras?

Mucho estamos escuchando estos días sobre el potencial de tierras raras de Groenlandia y la idea que los EEUU quieren apropiarse de ellas. La realidad es que ya lo han hecho… lo que no significa nada.

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Yacimientos minerales de Groenlandia. Apenas existen una mina de feldespato y otra de oro

Yacimientos minerales de Groenlandia. Apenas existen una mina de feldespato y otra de oro

La lista la encabeza China con reservas estimadas por 44 millones de toneladas métricas (de un mundial en torno a las 90 millones) y le sigue Brasil con 21 millones (¿entiende porque Trump se hizo amigo de Lula?). Groenlandia está en el puesto noveno con 1.5 millones, por debajo de los EEUU con 1.9 millones. Es decir, Groenlandia no será nunca un “big playeer” de las tierras raras (a pesar de la bambolla de algunos, nosotros ni figuramos en los rankings).

A pesar de esto, el sector interesa y los estadounidenses han invertido/comprometido entre u$s496-526 millones en la exploración explotación de estos elementos (via Critical Metals Corp. -esta con participación/presión del gobierno norteamericano para sacar del tablero a los chinos- y KoBold Metals -famosa por incluir entre sus inversores a Bezos, Gates, Bloomberg, Altman, etc.-), Canadá u$s4-5 millones y China u$s3-5 millones (Australia no sabemos el número y Dinamarca, nada). Es decir, “a todo trapo” menos de u$s600 millones, donde la parte del león ya se la llevan los norteamericanos.

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Estación de radares arriba de Kangerlussuaq. Por alguna razón curiosa los locales la conocen como Mickey Mouse. La base se abandonó en septiembre de 1992

Estación de radares arriba de Kangerlussuaq. Por alguna razón curiosa los locales la conocen como Mickey Mouse. La base se abandonó en septiembre de 1992

Como alguien que transitó por la ruta Kanmgerlussuaq/Sisimiut desde el “point 660), la más larga del país con impresionantes 220 km y la única que une dos localidades (incluye un tramo de 15km asfaltados, el más largo de la isla), puedo atestiguar los problemas de la geografía groenlandesa (sin contar los problemas climáticos de exceso de nieve y agua que la hace intransitable durante gran parte del año). En total, la red vial del país abarca 383 km, de los cuales solo 60 están pavimentados.

¿Como se mueve la gente?: lanchas cuando no se descongela el mar, trineos de perros o cada vez más, motos de nieve en invierno y helicópteros o aviones para los que tienen plata.

Los costos de abrir una mina de tierras raras en Groenlandia son tan altos y la logística tan complicada, que ningún proyecto parece hoy económicamente factible. De hecho, la apuesta del gobierno va más por el lado del turismo, que si bien aporta muy poco (menos del 5% del PBI) vio llegar 149.000 personas en 2024 (95.000 en cruceros, el resto por avión) posee de manera realista un potencial mayor y más duradero (hay solo dos minas abiertas en Groenlandia: Qaqortosuaq de feldespato, y Nalulaq, de oro, y la actividad está fuertemente controlada por el gobierno para evitar daños ambientales). Así que mejor olvidémonos de Groenlandia y las tierras raras (ah, no tienen petróleo).

Las amenazas de Donald Trump

Cuando Donald Trump dispuso la captura de Nicolás Maduro, no fue porque se levantó un día “con la loca” y dijo a sus tropas: “Vayan y tráiganme a ese dictador venezolano”. Ya antes había tomado una serie de acciones buscando inducir al sucesor de Chávez para que renunciara y se exiliara voluntariamente, que no tuvieron ningún resultado.

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Sin dudas, buscando irritar mas a los daneses, Donald Trump nombro al gobernador del estado de Luisiana, Jeff Landry, como enviado especial a Groenlandia (Landry no abandonaría la gobernación).

Sin dudas, buscando irritar mas a los daneses, Donald Trump nombro al gobernador del estado de Luisiana, Jeff Landry, como enviado especial a Groenlandia (Landry no abandonaría la gobernación).

Pero no fue esto lo que le dio una suerte de legalidad dentro de los EEUU a la captura/secuestro, sino que hace al menos cinco años un “gran jurado” (el 26 de mayo de 2020 se liberó la sentencia -el accionar de los “Grand Jury” es secreto-) dictó la orden de captura internacional contra Maduro. Todo lo que hizo el presidente norteamericano fue cumplir con un mandato de la ley (por eso es muy poco probable que invada y tome el gobierno de Venezuela).

Puede gustarnos o no, pero desde que el 11 de mayo de 1960 bajo la democrática presidencia de Arturo Frondizi, Israel invadió la Argentina para secuestrar a Adolfo Eichmann y someterlo a juicio en Jerusalén, esto de entrar en otros países para llevarse a gente acusada de algún crimen está dentro del juego de la “realpolitik geopolítica”

Aquella acción israelí fue fuertemente protestada por la Argentina, e incluso Naciones Unidas la censuró, pero el mundo aceptó la legalidad y aplaudió la ejecución de Eichmann en 1962 (fueron 15 cargos -crímenes contra los judíos, crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra, etc.-que lo llevaron a la horca).

La acción de Israel se justificó en que, al no estar sancionada la pena de muerte en Argentina, y que Tel Aviv no estaba dispuesta a resignar esta posibilidad, cualquier pedido de extradición hubiera sido rechazado.

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Mapa de las bases norteamericanas en Groenlandia durante la Guerra Fría (hay cuatro bases en la costa este, que no figuran en este mapa)

Mapa de las bases norteamericanas en Groenlandia durante la Guerra Fría (hay cuatro bases en la costa este, que no figuran en este mapa)

Algo que nunca hay que olvidar cuando se piensa en Donald Trump, es que toda su pirotecnia verbal y aparente inestabilidad no es más que parte de su estrategia, de aquello de hacerse el loco para negociar.

Con él no tenemos que prestar demasiada atención a sus dichos y contradichos, sino a sus acciones, sabiendo que como buen negociador difícilmente haga algo que la ley no lo avale. Esto es lo que está ocurriendo con Groenlandia y que los medios, analistas, Dinamarca y los demás socios de la OTAN no entienden.

Por encima de todas la amenazas y contra-amenazas, el mango de la sartén lo tiene EEUU. No porque sea la mayor potencia militar de occidente y posiblemente del mundo. Tampoco por que tenga un presidente como Trump.

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Las bases militares danesas en Groenlandia y los pueblos con mas de 1.000 habitantes

Las bases militares danesas en Groenlandia y los pueblos con mas de 1.000 habitantes

Como vimos, la cuestión no es económica ni histórica. Lo que Trump quiere es asegurarse que el territorio de Groenlandia esté bajo el control militar norteamericano, en definitiva, instalar las bases militares para poder contrarrestar cualquier incursión/expansión china o rusa vía/en el Ártico.

Una pelea de egos y el riesgo de la falta de sentido del humor

En agosto de 2019 Trump tenía planeado viajar a Dinamarca, así que cuando un periodista le pregunto el 19 sobre una nota del WSJ, en la que se decía que habían estado estudiando la cuestión de Groenlandia, manifestó que sí, que era un tema estratégico pero no prioritario, que la idea de comprar la isla era interesante y estaba abierto a ella, pero que Dinamarca era esencialmente el dueño de Groenlandia.

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El tweet de Donald Trump de 2019 que pretendía ser humorístico y dio inicio a la actual pelea por Groenlandia

El tweet de Donald Trump de 2019 que pretendía ser humorístico y dio inicio a la actual pelea por Groenlandia

Para bajar tensiones, o simplemente como una humorada, al día siguiente publicó un tuit en el que se comprometía en no erigir ninguna de sus torres en la isla.

Esto, en lugar de bajar las tensiones las escaló, y a pesar de que los daneses son famosos por su sentido negro del humor (se jactan de ser los inventores), la primer ministro Metter Frederisksen -que en ese momento sufría un enfrentamiento con los isleños- ardió, definiendo la idea de la venta de la isla de “absurda”. “Groenlandia no está a la venta. Groenlandia es de los groenlandeses”, dio. El 21, Metter volvió sobre la cuestión, afirmando que “la discusión sobre la potencial venta de Groenlandia ha sido rechazada por el primer ministro de la isla, Kim Kielsen y yo apoyo completamente su rechazo”.

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“Lo de (comprar) Groenlandia fue solo una idea”, declaró Trump luego de cancelar intempestivamente su viaje a Dinamarca en 2019, buscando calmar las aguas.

“Lo de (comprar) Groenlandia fue solo una idea”, declaró Trump luego de cancelar intempestivamente su viaje a Dinamarca en 2019, buscando calmar las aguas.

Con esto la cosa terminó de salirse de madre ante lo que no había sido más que una chanza, e intempestivamente y ante la sorpresa de todos, Trump suspendió su viaje programado para ese mismo día. A partir de ahí, las tres partes prefirieron no hablar más de la cuestión y más allá de la reapertura del consulado norteamericano en Nuuk (fue cerrado en 1953), nada nuevo ocurrió durante el resto de la primer administración de Trump a pesar de que las relaciones nunca se recompusieron del todo.

Pocos días antes de asumir su segundo mandato, el 22 de diciembre de 2024, claramente con la sangre en el ojo, Trump nombró a Ken Howery como embajador en Dinamarca y volvió a la carga afirmando que “para el propósito de la seguridad nacional y la libertad en el mundo, los Estados Unidos sienten que la tenencia y control de Groenlandia es una necesidad absoluta” (la clave acá pasa por la palabra “siente”, muy diferente a “considera”). Por supuesto, que los daneses saltaron inmediatamente, con el primer ministro Mute Edge afirmando “Groenlandia no está a la venta”.

Como nos tiene acostumbrados, el 25 en su mensaje navideño vía “Truth Social”, Trump bajó los decibeles y volvió a referirse a Groenlandia, pero en términos menos confrontativos, deseando Feliz Navidad "de la misma manera a la gente de Groenlandia, que es necesaria para los Estados Unidos con el propósito de la Seguridad Nacional y que quiere que los Estados Unidos estén allí y ¡lo estaremos!”.

El siguiente evento fue el 7 de enero en Mar-a-Lago cuando de manera explicita declaró que los EEUU “necesitan a Groenlandia por razones de seguridad nacional”, sugiriendo que Dinamarca “la ceda” para proteger el mundo libre, abriendo la posibilidad de tarifas si no se avanzaba con la cuestión.

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Poco antes de asumir, Donald Trump inflamaba una vez más los ánimos de los daneses, al hablar sobre Groenlandia

Poco antes de asumir, Donald Trump inflamaba una vez más los ánimos de los daneses, al hablar sobre Groenlandia

Los dinamarqueses respondieron apelando al riesgo que esto implicaba para la OTAN y a otros lideres europeos “amigos” que expresaron su escepticismo ante el argumento de la seguridad nacional de los EEUU. Desde entonces las declaraciones de ambas partes no han hecho sino escalar.

El gran error de los daneses no estuvo tanto en las palabras, sino en la decisión de fines de diciembre de 2024 de armar de manera unilateral a Groenlandia, incrementando el presupuesto militar en la isla de prácticamente nada en los diez años previos a u$s2.000 millones, lo que se elevó en octubre a u$s 6.700 millones hasta 2033 (aún están en fase de proyectos y todavía no pusieron ningún soldado extra en la isla).

Con esto no solo complicaban cualquier expansión militar de los EEUU sobre Groenlandia (Dinamarca debería dar marcha atrás, ya que instalarían sistemas y bases en lugares claves), sino lo que era de alguna manera más peligroso “le mojaban la oreja” a Donald Trump y lo obligaban a redoblar su apuesta (el tipo funciona de esta manera).

El dueño de la sartén

Durante el pico de la guerra fría, EEUU llegó a tener 17 bases militares que albergaban unos 10.000 soldados. Hoy solo le queda la estación de rastreo satelital de Pituffik (ex Thule) con menos de 200 personas. Es importante destacar que a diferencia de otras regiones, los soldados yanquis no tuvieron prácticamente interacciones con los locales, así que no hubo ningún tipo de problemas -por caso las recurrentes violaciones a las okinawenses- y no existe nada parecido a un sentimiento “antinorteamericano”, más allá del propio de la cultura danesa.

Esta “desescalada” norteamericana, que finalizó a principios de los 90 fue voluntaria, lo que nos hace recordar aquello de que “el que se va sin que lo echen, vuelve sin que lo llamen”.

tratado de 1951

Tratado de 1951 entre EE.UU. y Dinamarca que le da la potestad a los norteamericanos de establecer las instalaciones militares que necesite en territorio de Groenlandia

Y en este caso puede volver cuando y como quiera. Finalizada la segunda Guerra Mundial, el 27 de abril de 1951 Dinamarca y los EEUU firmaron un acuerdo que reconocía la defensa de Groenlandia como una responsabilidad común, dando a los americanos poderes amplios para establecer, operar y mantener “áreas de defensa” con propósitos militares (libres de impuestos, sujetas a la justicia norteamericana), comprometiéndose Dinamarca a apoyar en pleno estos esfuerzos. Es decir, en el frente militar Estados Unidos podía hacer prácticamente lo que quería en Groenlandia.

Luego de los ataques del 11 de septiembre de 2001, EEUU decidió modernizar la base de Thule con misiles balísticos y como el tratado original no incluía a los isleños -que ya estaban en su camino independentista- el 6 de agosto de 2004 se realizó una enmienda que puso sus derechos y obligaciones en pie de igualdad con las del gobierno danés.

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Enmienda de 2004 que solo obliga a los EE.UU. a consultar e informar los Gobierno de Dinamarca y Groenlandia antes de establecer nuevas instalaciones militares o enviar tropas.

La clave en esta enmienda pasa por el punto “C” del artículo 3, que establece que el gobierno de los Estados Unidos “consultará e informará al Gobierno de Dinamarca y al Gobierno de Groenlandia, antes de implementar cualquier cambio significativo de las operaciones militares o instalaciones en Groenlandia”. Nada más. No existe ningún poder de veto.

Es decir, Trump puede mandar a construir las bases o enviar las tropas que quiera a Groenlandia sin aprobación del Congreso, ni de los groenlandeses, ni los daneses. Solo informando por qué lo hace.

Claro que esto generaría un lío bestial, presentaciones judiciales de todo tipo e incluso la ruptura de la OTAN que es algo que nadie quiere.

También puede comprar Groenlandia, es legal si el otro quiere vender. Lo único que no puede hacer es invadirla -además no lo necesita-, ya que en la Declaración de Robert Lansing del 4 de agosto de 1916 (por la compra de las Islas Vírgenes) reconocía la soberanía y la expansión de Dinamarca sobre Groenlandia.

La oposición de parte de los groenlandeses a cualquier nueva base militar, sea yanqui o danesa, es comprensible. Son gente pacífica, y no quieren que la guerra ni las armas nucleares los alcancen. Así que gane quine gane, ellos pierden.

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Mañana Marco Rubio -al centro- se reúne en Dinamarca con el Ministro de Relaciones exteriores danés, Lar Lokke Rasmussen y la Groenlandesa Vivian Motzfeldt, en lo que son las conversaciones a más alto nivel desde que se iniciaron las discusiones hace 7 años. Mas allá de todo el ruido, lo que Trump busca es un acuerdo sin tener que apelar al tratado de 1951.

Mañana Marco Rubio -al centro- se reúne en Dinamarca con el Ministro de Relaciones exteriores danés, Lar Lokke Rasmussen y la Groenlandesa Vivian Motzfeldt, en lo que son las conversaciones a más alto nivel desde que se iniciaron las discusiones hace 7 años. Mas allá de todo el ruido, lo que Trump busca es un acuerdo sin tener que apelar al tratado de 1951.

Lo de Trump… bueno, es Trump y reacciona por estímulos, sabiendo que tiene la fuerza y la ley de su lado y que a larga tiene la mayor chance de ganar, por lo que se puede dar el lujo de cualquier desatino (lo curioso es que pareciera no dejarles una puerta de salida a los europeos).

Lo que es más cuestionable es el comportamiento de los daneses que no han sabido manejar las cosas. Bastaba con un poco más de sentido del humor y evidenciar el apoyo para que Trump instalara sus bases (encima se hubieran ahorrado un montón de plata). Ahora sumaron el costo de la vergüenza de tener que dar marcha atrás con una legislación que les costó mucho aprobar.

¿Cómo termina la historia? Seguramente como suele terminar… demostrándonos cuán errados estamos en todas nuestras especulaciones.

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