Dos barcos de guerra iraníes arribaron a Yemen y crece la tensión
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Irán movilizó a un buque caza-torpedos y otro de apoyo.
Mientras tanto, continuaron en Aden los enfrentamientos entre los combatientes leales al depuesto presidente Abed Rabbo Mansur Hadi, sostenido por los sauditas, y las fuerzas chiítas aliadas al ex presidente Ali Abdallah Saleh, que durante diez años se han hecho la guerra.
Un cuadro trágicamente caótico, en el que la rama yemenita de Al Qaeda aprovecha para apropiarse del terreno y frente a ese panorama se intensifican los esfuerzos por una vía de salida diplomática.
En un comunicado difundido por Internet, la rama de Al Qaeda en Yemen (AGAP) anunció que ofrece una recompensa de 774 mil dólares por las "cabezas" del líder de los rebeldes chiítas, Abdelmalik Bedrudin Al-Houthi, y del ex presidente Ali Abdullah Saleh, que ahora sostiene a los rebeldes.
Algunos miembros del Consejo de Seguridad de la ONU están haciendo circular una resolución redactada por Jordania en un intento por frenar la escalada militar y suministrar ayuda humanitaria.
Irán, acusado por los sauditas de apoyar a los rebeldes, ha reclamado que Arabia Saudita detenga los ataques aéreos.
El viceministro del Exterior iraní, Morteza Sarmadi, auspicia el inicio inmediato de coloquios entre las facciones yemenitas en una sede neutral.
El consejero presidencial Hamid Abu Talebi, ha sumado el apoyo de Turquía a una coalición tripartida formada también por los países árabes, para buscar una vía pacífica de solución a la guerra civil en Yemen.
El diario ultra conservador iraní Kaylan publicó que "no existe evidencia alguna de una intervención iraní" en Yemen y que en realidad se "fomenta la guerra para jugar la carta sunnita para contrarrestar la influencia iraní en la región, haciendo de Yemen otro terreno de enfrentamiento entre potencias contrapuestas".
"Pero Irán desea la diplomacia para resolver un inútil conflicto", completó el periódico.
La misma posición defendió el ministro del Exterior iraní Javad Zarif durante su visita oficial a Oman, un país sunnita pero tradicionalmente amigo, que ha favorecido las negociacionessobre el programa nuclear con las potencias occidentales, hospedando en secreto los primeros encuentros entre las partes y que ahora, siendo miembro del Consejo de Cooperación del Golfo, no participa de los ataques aéreos en Yemen




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